Diario Sur

Messi sólo hay uno y es del Barça

  • El City de Guardiola sale goleado del Camp Nou con un triplete del argentino

Podrá contarles Guardiola a sus nietos, tal y como presumía hace unos años, que entrenó a Leo Messi. Que juntos protagonizaron la etapa más gloriosa del club azulgrana, pero el de Santpedor tendrá que añadir a sus historias que lo sufrió como pocos, que claudicó ante la figura del argentino defendiendo la elástica bávara del Bayern y también como técnico del Manchester City.

No caben sentimientos para este potrero de Rosario. Fue aguijoneando al rival con parsimonia, justo en el momento propicio, aprovechando un gazapo de Fernandinho ahora, sacando la zurda a pasear después. Media docena de goles suma ya en esta edición de la Champions. Sobran las explicaciones.

Brilló por encima de todos, como si nunca hubiese estado ausente, incidiendo en lo evidente. En un partido extraño, con dos expulsiones, tres lesionados y menos fútbol del esperado, apareció Messi. Su triplete le pone la primera plaza del grupo muy fácil al Barça y coloca al City contra la espada y la pared.

Es aún el cuadro inglés un reflejo distorsionado de aquel Barcelona de Guardiola. Aunque bien haría el mundo del fútbol en no exigir al de Santpedor allá donde fuere lo logrado en sus años como azulgrana. Básicamente, porque Messi hay uno y aquella medular con Busquets, Iniesta y Xavi no se va a repetir. Pero hay muchos esperando al técnico catalán. Cada derrota suya se acumula en el debe del ahora entrenador 'citizen' y los cuchillos se afilan cada vez con más energía e inquina.

Parece una temeridad reconocer con el marcador final que consiguió neutralizar la superioridad del Barça en el manejo y control del juego. Cómodo en las inmediaciones del área de Bravo (el City tiene un grave problema con la defensa), al equipo catalán le costaba un mundo sacar el balón con fluidez.

Dijo Guardiola que no había entrenador capaz de frenar a Messi y ante el City hizo buena aquella frase en la que se ponderaba la capacidad del argentino de escanear y radiografiar el partido cuando otros no llegan. Aprovechó un resbalón de Fernandinho para hacerle a Bravo la de cualquier día en el entrenamiento meses atrás. Le amagó y le volvió a amagar. El chileno vio cómo la gravedad le llevaba al suelo, mientras que Messi mantenía su figura erguida para batirlo y poner a los suyos en ventaja.

Pese a ser un duelo menos vistoso de lo esperado por el libreto que ambas escuadras defienden, las ocasiones claras de gol fueron apareciendo en una y otra puerta. Ter Stegen dio un manotazo sobre el tapete para reivindicarse en una noche grande. Evitó los goles de Nolito y Gundogan cuando más y mejor llegaba el City. También con mayor ventaja, volvió a ser clave el alemán. Su homólogo estaba teniendo una notable noche en su regreso al Camp Nou hasta que su error ante Luis Suárez terminó de desnivelar el duelo a favor de los locales. Falló con los pies y en su reacción vio la roja por tocar el balón con las manos fuera del área.

Eran minutos negros para el City. Si el tuerto había mirado a los culés en la primera mitad con las lesiones de Jordi Alba (duró apenas ocho minutos) y Piqué, en la jugada desafortunada de Bravo, Zabaleta caía lesionado y dejaba al City aún más cojo. Apenas unos minutos después, otra vez Messi volvía a aparecer para batir a su compatriota Caballero.

Con el 2-0 en el marcador y uno menos, sufrió el City. A cada estirada inglesa, le respondía el Barça con una ocasión clara de gol. Y no dudó en matar el choque el argentino, que completó su triplete goleador aprovechando un nuevo error rival. A Neymar le dio tiempo a errar un penalti y completar la noche mágica.