Diario Sur

Carrasco deriba el muro ruso y dispara al Atlético hacia octavos

MADRId. Abonado al exiguo y arriesgado 1-0, resultado cosechado en Eindhoven, en el Calderón ante el Bayern y anoche en la fría Rostov, el Atlético ya acaricia el pase a octavos de final de la Liga de Campeones. No completó un gran partido frente a un enemigo menor, ya que primero le faltó precisión y luego ambición para ampliar la renta, pero sí se hizo acreedor a la victoria, sellada con otro gol del belga Yanick Carrasco, clave ante los bávaros de Ancelotti, autor de su primer triplete el pasado fin de semana frente al Granada y una bendición para el ataque colchonero.

«Es un rival peligroso porque sabe a lo que juega», advirtió Simeone tras aterrizar en una de las ciudades más antiguas de Rusia. Sabía que el ultradefensivo Rostov hizo de su pequeño estadio un fortín en el que no había caído en 26 partidos consecutivos en todas las competiciones y donde el PSV Eindhoven cosechó un empate (2-2). Y conocía también que a los rojiblancos se les suelen atragantar los enemigos que cierran filas y renuncian al balón.

El Cholo alineó a casi toda su artillería, con Fernando Torres en lugar de Gameiro. Se presentó en escena con tanta determinación su equipo que en los primeros minutos dio la sensación de que pasaría por encima de los rusos. Nada más lejos. Prontó cayó en la trampa, en el embudo que les propusieron. No pudieron descerrajar los madrileños a los rusos en el primer acto porque les faltó acierto en el último pase, paciencia, ataque por las bandas, presencia de Griezmann y menos individualismode Carrasco y Correa, a los que en alguna ocasión miró de soslayo Torres por no combinar con él. El dominio visitante era indudable, pero no se traducía en nada positivo ante un adversario que salió con cinco zagueros, pero se defendía con todo. Nulo en ataque, el Rostov, se ordenaba bien en la zaga a partir del central César Navas, ya de 36 años.

Se lo tomó con calma el Atlético tras el descanso. Pero como no generaba gran peligro, Simeone decidió jugar con Gameiro, Griezmann y Torres, tridente que se verá poco este curso. Se marchó Correa. Y enseguida la tuvo el madrileño, de cabeza, tras gran centro de Juanfran. Fue un aviso porque en el siguiente centro del alicantino llegó el remate inapelable de Carrasco, tras rozar el 'Niño'. Comenzaba otro partido en el sur de Rusia, pero el Atlético jugó con fuego al final por no ir con fe a por el segundo.