Diario Sur

El Madrid golea sin gobierno

Los jugadores del Real Madrid felicitan al galés Gareth Bale, que abrió la goleada de ayer frente al Legia. :: óscar del pozo
Los jugadores del Real Madrid felicitan al galés Gareth Bale, que abrió la goleada de ayer frente al Legia. :: óscar del pozo
  • Triunfo cantado ante el Legia, pero mal balance defensivo y ofuscación de Cristiano

MADRId. Aunque de este partido no caben extraer grandes conclusiones y la goleada se daba por descontada, este Real Madrid de Zidane se lo debe hacer mirar en defensa porque le cuesta un mundo dejar su puerta a cero, incluso frente a rivales menores. Ya ha encajado este curso 12 goles, 10 más que a estas alturas del ejercicio pasado con Rafa Benítez. Como los de arriba no defienden y los del medio tiran más hacia adelante que cubren sus espaldas, los enemigos le llegan con pasmosa facilidad. El Legia le marcó uno, fruto de un penalti tan claro como absurdo de Danilo al bosnio Radovic, pero le generó hasta cuatro ocasiones ya antes del descanso, entre ellas un tiro al poste del belga Odidja Ofoe.

Frente a un animoso Legia que sufre por la zona baja en la Ekstraklasa polaca, a sólo dos puntos del descenso, Zidane alineó a su equipo más ofensivo posible. Cuatro en el fondo, pero Kroos y dos enganches como James Rodríguez y Marco Asensio en el centro del campo, por detrás de la 'BBC'. Un equipo ideal para el ataque, pero, tal y como se comprobó, con dificultades para el balance defensivo.

Hay que agradecerles su valentía a los jugadores polacos, mucho más amables que esos salvajes hinchas que siembran el terror allá donde van y atizan incluso a la policía. El Legia salió dispuesto a jugar un ida y vuelta casi suicida frente al Real Madrid, de esos que no se llevan en el fútbol moderno, marcado por la táctica y el equilibrio. Sabían de antemano que iban a perder, pero querían disfrutar de algún gol en una noche histórica en el Santiago Bernabéu ante 4.000 incondicionales.

Sufren una crisis de juego y resultados, con ocho tantos encajados ya en sus duelos ante el Dortmund y el Sporting portugués y salieron sin los delanteros Nikolic y el defensa internacional Pazdan, sus dos mejores hombres, pero mostraron arrojo en Madrid y jugaron a tumba abierta. En ataque llegaron con muchos hombres y se movieron bien los de Magiera, que apenas lleva tres semanas de técnico, pero la transición hacia la defensa fue nefasta, impropia de un equipo de élite.

Por calidad de jugadores y pegada, el Madrid fue mucho más eficiente en sus ataques. Sin hacer un juego meritorio, se fue al descanso con tres a favor en su casillero. Encontraban autopistas a las espaldas de los polacos, que corrían un tanto alocados. Abrió el marcador Gareth Bale. El galés recogió un balón en el costado derecho, se vino al centro y lo cruzó de tiro duro y raso, al palo más lejano del portero. Precioso gol, pero enorme pasividad de la zaga visitante.

El segundo fue producto de una jugada afortunada. Tras una incorporación de Karim Benzema por la izquierda, remató Marcelo, cada día más atacante que defensa, con la fortuna de que el balón golpeó a Jodlowiec, al que la UEFA le adjudicó el tanto en propia meta. Y el tercero, después de que el Legia acortase distancias, llegó tras una vistosa dejada de Cristiano a Marco Asensio, que engañó al portero como si fuera un penalti y se estrenó así como goleador en la máxima competición continental.

Tras el descanso, los blancos trataron de evitar desgastarse con ese ida y vuelta. Quisieron gobernar el partido con toques cortos y al pie, con poca movilidad y apenas desmarques. Ante un rival ya exhausto, a los de Zidane les faltaba claridad. Y no se encontraba nada cómodo Cristiano, cada vez con menos desborde por banda e incluso hasta lento dentro del área. Se dejó robar un par de balones que tiempo atrás eran gol o gol. Y estuvo errático en los remates. Recibió incluso algunos silbidos.

Mediado el segundo acto, Zidane retiró a James, intrascendente en su regreso, y a Bale, para buscar más actividad con Lucas Vázquez y Morata. Y mejoró su equipo. Enseguida, la pareja española se fabricó una gran combinación y un bonito gol del gallego. El ariete, autor del quinto, ha crecido en Italia y juega más cómodo por la izquierda que recibiendo de espaldas. También le vino bien al Madrid la presencia de Kovacic en el tramo final. Sorprende la suplencia de Isco tras su exhibición en el Benito Villamarín.