Diario Sur

Temor a los ultras y enfado con Hollande

Zidane, muy serio, durante el último entrenamiento del equipo blanco en Valdebebas. :: paco campos. efe
Zidane, muy serio, durante el último entrenamiento del equipo blanco en Valdebebas. :: paco campos. efe
  • El cauto Zidane no ve «favorito» en un duelo desigual, calificado de «alto riesgo» por la presencia de 4.000 hinchas del Legia

¿Diferencias entre el Real Madrid y el Legia? Si los dos equipos estamos en la misma competición, no las hay. El partido de hoy está al 50%». Aunque Zinedine Zidane se muestre tan respetuoso con el campeón polaco y exija a sus jugadores pasar página tras la goleada en el Benito Villamarín (1-6), no hay color entre un club con once Copas de Europa en sus vitrinas y otra entidad centenaria, pero que vuelve a la máxima competición continental 21 años después. El Legia, que presenta un balance adverso de 8-0 tras jugar contra al Borussia Dortmund y el Sporting de Portugal, apenas presume de haber disfrutado durante más de una década del maestro Kazimierz Deyna, considerado el mejor futbolista polaco de la historia y poseedor de un Balón de Bronce, sólo por detrás del holandés Johan Cruyff y del alemán Franz Beckenbauer, tras un Mundial de Alemania' 74 en el que Polonia acabó tercera. Le quisieron grandes clubes de Europa como el Bayern de Múnich, el Inter, el Milan e incluso el Real Madrid, pero las autoridades de la República Popular de su país no permitieron su traspaso y le exigieron seguir en un club entonces militar.

Ni siquiera el central madridista Raphael Varane supo nombrar este lunes a algún jugador del actual Legia, mucho más temido fuera que dentro del campo. Cerca de 2.000 efectivos participarán en el dispositivo de seguridad preparado por la Delegación del Gobierno para este choque de «alto riesgo». Se prevé la asistencia de 4.000 hinchas del equipo polaco, el equivalente al 5% del aforo del Bernabéu que la UEFA exige reservar para la afición visitante.

Liderados por el grupo 'Teddy Boys 95', que dirige Piotr Cern, más conocido como 'Staruch' (Viejo), los ultras del Legia son considerados una banda criminal de extrema derecha, racista y homófoba. Acumulan una larga lista de batallas callejeras. En un partido de Europa League convirtieron Nápoles en una urbe de horror y pánico al enfrentarse con extrema violencia a los hinchas locales. Su último escándalo conocido lo protagonizaron en septiembre, en el primer partido de Champions, disputado ante el Dortmund. Transformaron la zona que ocupaban en fuego de bengalas y atacaron a los empleados de seguridad del estadio y de su equipo con gases lacrimógenos. Aquello le ha costado al club tener que jugar a puerta cerrada en el estadio Ejército Polaco contra el Real Madrid, el próximo 2 de noviembre.

«Son capaces de destrozar su estadio, una ciudad, y de citarse con extremistas rusos para pegarse hasta que quede uno en pie». Así definen en la prensa de su país a los hinchas considerados más violentos de Europa. Pese al riesgo latente, en el club blanco confían en la prevención de incidentes. «La seguridad, como siempre, estará garantizada en el Bernabéu. No va a haber problema», zanjó Zidane en su comparecencia previa al choque.

«Le diré lo que pienso»

Además del miedo a los ultras, la actualidad deportiva queda eclipsada también por la polémica surgida por las confesiones del presidente de Francia a dos periodistas de Le Monde que aparecen recogidas en el libro 'Un presidente no debería decir eso', y que dejan en mal lugar a Karim Benzema y en general a los internacionales franceses. «No es un ejemplo de moralidad», dice François Hollande sobre el ariete madridista, a vueltas aún con el 'caso Valbuena'. «A la selección hay tíos que vienen de barrios conflictivos, sin referencias, sin valores y que se fueron a jugar al extranjero muy pronto. Han pasado de ser niños maleducados a vedettes riquísimas», explicó Hollande, que incluso aconseja a la Federación que esos futbolistas «entrenen menos y reciban lecciones para fortalecer los músculos de sus cerebros».

¿Le han molestado esas palabras?, se le trasladó ayer al técnico blanco. «Sí, claro, aunque hay que ver exactamente lo que dijo. Todo lo que se hable sobre un futbolista en particular es molesto. En un trabajo te pueden criticar, pero no decir cosas raras. No encuentro una razón, pero yo no lo voy a cambiar», respondió Zidane. Se mostró irónico cuando se le insistió en si le gustaría hablar en persona con Hollande para pedirle explicaciones. «Ahora va a ser difícil porque los dos tenemos trabajo. Nos concentramos sólo, igual que Karim, en el partido de mañana». ¿Cómo está Benzema?: «Necesita continuidad para sentirse mejor, pero para mí lo más importante es que no se resienta de los dolores que ha tenido últimamente. Sabemos que si jugamos cada tres días hay que tener cuidado», respondió 'Zizou', dando un volantazo hacia lo deportivo

A Varane también se le cuestionó en Valdebebas por los ataques del presidente de su país. «No le voy a responder a través de la prensa, pero si le veo le diré lo que pienso. De todas formas, no me han molestado mucho sus palabras», aseguró el central madridista, autor este curso de dos goles, en Dortmund y el pasado sábado ante el Betis. Apenas se habla de lo futbolístico de un partido para el que siguen de baja Sergio Ramos, Casemiro y Modric y vuelve a la convocatoria el colombiano James.