Diario Sur

Luis Enrique Martínez. :: efe
Luis Enrique Martínez. :: efe

El Barça más camaleónico e imprevisible de Luis Enrique recupera sensaciones

  • Las rotaciones cobran sentido si, además de dar descanso a jugadores clave, siembran dudas entre los técnicos rivales

Aleix Vidal ya no cuenta para nada y es un problema de 18 millones (más cuatro en variables) que tiene difícil solución. Paco Alcácer todavía fue más caro, pero su caso no tiene nada que ver con la confianza de Luis Enrique, sino con la falta de puntería habitual en los delanteros centros recién llegados al Barça. Le pasó hasta a Luis Suárez. En el Camp Nou siempre hay temas a los que se les puede sacar punta desde un punto de vista negativo, como también a las supuestas provocaciones de Neymar (roja directa a Laure) o los teóricos intentos de agresión del uruguayo a los centrales rivales (ahora a Arribas), pero lo cierto es que las sensaciones vuelven a ser muy positivas tras el 4-0 del sábado ante el Deportivo.

El Manchester City de Pep Guardiola llega el miércoles al Camp Nou, donde se va a encontrar a Leo Messi recuperado de su lesión, capaz de marcar un gran gol cuando apenas llevaba tres minutos en el campo, a un Neymar en plena forma, repartiendo asistencias, y a un Luis Suárez reconciliado con el gol. Con el tridente inspirado, todo cambia, pero también con la capacidad camaleónica del equipo de Luis Enrique para intentar sorprender a sus adversarios desde la pizarra.

Si vuelven Sergi Roberto y Jordi Alba a los laterales tras sus bajas por lesión el sábado, lo lógico sería un 4-3-3 clásico ante el conjunto inglés, pero Luis Enrique ya abrió la puerta a repetir el 3-4-3 empleado ante el Deportivo con el primero de carrilero. Rakitic y Busquets son fijos en la media, junto a Iniesta, que fue reservado. En cualquier caso parece que el sacrificado será Rafinha pese a su doblete contra el conjunto gallego. Es uno de los jugadores preferidos por el técnico asturiano porque le da equilibrio a todas las líneas.

Las rotaciones cobran sentido si además de para dar descanso a jugadores clave sirven para que los técnicos rivales duden hasta el final sobre la alineación y el sistema táctico que puede plantear el Barça. Y es fundamental que todos los jugadores las acepten, incluso los cracks. Y en su tercera temporada, Luis Enrique lo está consiguiendo. Messi entró en el minuto 55 ante el Deportivo tras su lesión y Suárez fue cambiado en el descanso con 3-0 tras marcar un gol y después de dos durísimos partidos transoceánicos con Uruguay. Hasta que todo esté consolidado pueden haber accidentes, como el 1-2 frente al Alavés y el 4-3 de Vigo, pero el camino tomado parece el correcto. Eso sí, el miércoles, nuevo examen, y de los más exigentes.