Diario Sur

Ben Yedder da un respiro a Sampaoli

Partido insulso del Sevilla en la vuelta del Sánchez-Pizjuán a la 'Champions' ante el Olympique de Lyon. En un encuentro aguerrido, sin un buen juego y con el público silbando a los de Sampaoli, los sevillistas se mostraron en ocasiones inferiores a los franceses. Pese a las circunstancias adversas, los de Nervión lograron un valioso triunfo gracias a un tanto de Ben Yedder.

En una primera mitad competida, que acabó con empate a cero, los galos fueron netamente superiores a los andaluces, a excepción de contados tramos del duelo. En unas de dichas fases del partido, Ben Yedder vería cómo un gran gol quedaba anulado tras un fuera de juego inexistente pitado por el asistente. Más que dudosa la jugada arbitral que condicionó el choque a los rojiblancos, timoratos en el ataque, blandos en defensa y con un 'Mudo' Vázquez ineficaz y perdido, regalando numerosos balones en el centro del campo y ejerciendo de mal jefe en un barco que se hundía. Con un solo disparo entre los tres palos, Vietto tuvo la mejor ocasión en un mano a mano ante Lopes, empero el jugador todavía del Atlético de Madrid sigue sin estar acertado en este comienzo de campaña y el sevillismo echa cada vez más en falta a Gameiro.

De cara a la segunda mitad fueron los franceses los que mejor juego estaban desplegaron con un esquema muy bien montado desde la defensa, con tres centrales y un centro del campo muy poblado. El técnico Bruno Genesio ganó la batalla táctica a su homólogo argentino sin parangón. N'Zonzi estaba muy solo en la medular y abarcaba él solo más de 40 metros sin ningún escudero que le apoyase en su solitaria campaña. Aunque fue precisamente el francés el que colgó un balón al área para que Vietto prolongara hacia Ben Yedder que solo tuvo que empujar la pelota y adelantar a los suyos. Caprichosos del fútbol, el que peor estaba plantado sobre el césped fue el que anotó. Pudo el Sevilla sentenciar con un penalti claro sobre Nasri que Vietto falló, demostrando su bajo nivel hasta el momento.

Al final, los sevillistas transformaron los silbidos en aplausos, aunque el juego desplegado sigue generando numerosas dudas.