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José Mourinho, en un duelo del Real Madrid ante el Borussia Dortmund con Jurgen Klopp al fondo.
José Mourinho, en un duelo del Real Madrid ante el Borussia Dortmund con Jurgen Klopp al fondo. / REUTERS

Los peligros de Dortmund

  • El dubitativo equipo de Zidane se examina en la 'caldera' que sentenció a Mourinho y marcó a Illarramendi

El rápido y batallador Borussia Dortmund, ahora entrenado por Thomas Tuchel en lugar del enérgico Jürgen Klopp, es un adversario ideal para que el Real Madrid dé hoy un golpe de autoridad en Europa, pero también un enemigo peliagudo si el grupo de Zinedine Zidane no resuelve sus dudas y desequilibrios, y la 'BBC', con el enfadado Cristiano Ronaldo a la cabeza, no acierta en ataque y se desenchufa en defensa.

Liderados por Ousmane Dembélé, la joven promesa francesa que percute por la banda izquierda, los germanos acaparan elogios y han marcado nada menos que 20 goles en sus últimos cuatro partidos. Y son conscientes de que las bajas de Casemiro y de Marcelo lastran al Madrid. También ellos sufren la ausencia de Marco Reus, sin debutar aún este curso por problemas musculares, y Marc Bartra no está en plenitud.

Los antecedentes de los blancos en el Signal Iduna Park, antiguo Westfalenstadion, no invitan al optimismo del campeón continental, que en la primera jornada de la fase de grupos remontó de forma épica ante el Sporting de Portugal, mientras que el Borussia logró ante el Legia de Varsovia (0-6) su mayor goleada a domicilio en competición UEFA. Se miden en uno de los campos más calientes de Europa, con un aforo para nada menos que 81.000 aficionados, dos viejos conocidos, tanto que en las cuatro temporadas precedentes se han emparejado tres veces, con tres derrotas blancas en sus últimas visitas. El Madrid apenas arañó dos empates en los cinco enfrentamientos históricos entre ambos clubes en suelo alemán.

Visto para sentencia

Este escenario dejó visto para sentencia el futuro de José Mourinho en el Real Madrid y marcó al guipuzcoano Asier Illarramendi. Con el técnico portugués al mando, chocaron en la fase de grupos del curso 2012-13, cuando el Dortmund acabó por encima del Madrid con ayuda del triunfo por 2-1 en su feudo y el empate a dos en el Bernabéu. Resultados anecdóticos comparados con lo que ocurrió en semifinales. El Real Madrid llegaba como claro favorito, pero sufrió una de sus noches más aciagas. Tras un primer tiempo que acabó en tablas, los blancos se hundieron en la segunda mitad y cayeron con estrépito ante la eficacia de un gran delantero polaco. Robert Lewandowski terminó con un póquer de tantos, tres de ellos en la segunda mitad. El 4-1 final se convirtió en una losa imposible de levantar para el partido de vuelta en Chamartín. No hubo proeza, pero casi. Los teutones perdonaron numerosas ocasiones ante Diego López, pero al final temieron por su clasificación tras marcar Benzema y Ramos. Como el Barça se hundió también en Múnich, se frustraba una nueva oportunidad de ver un clásico español en la final de la Champions. Aquella noche de Dortmund señaló a Mourinho. Su Madrid cayó en una trampa de la que puede extraer consecuencias Zidane para hoy. El Borussia ha cambiado al técnico y a varios jugadores, pero mantiene un equipo joven, en plenitud física, rápido, fuerte, comprometido y con mucho talento.

Dortmund también supuso un antes y un después en la carrera de Illarramendi de blanco. Eran los cuartos de final de la Champions 2013-14, cuando los merengues se impusieron por 3-2 en el global de la eliminatoria, camino de ganar la 'décima' en Lisboa. Gareth Bale, Isco y Cristiano Ronaldo le dieron al equipo de Carlo Ancelotti un rotundo 3-0 de ventaja en la ida. Pero el inmenso orgullo del ejército de Klopp estuvo a punto de provocar una sorpresa histórica. El Dortmund ganó 2-0 en la vuelta, con sendos tantos de Reus, y Ancelotti tuvo que retirar a Illarra en el descanso e introducir a Isco. Cada balón que recibió el de Motrico fue una pesadilla. Volvió a jugar poco y, cuando lo hizo, siempre se mostró timorato, nada que ver con el gran centrocampista de la Real Sociedad. Ese duelo, en cambio, encumbró a Casemiro, clave en la resistencia final tras entrar por Di María en el 73'.

Hay más curiosidades históricas. Así, el portero Roman Weidenfeller es el único superviviente de los equipos que se midieron en la fase de grupos 2002-03. Y Zidane, hoy técnico blanco, jugó los dos partidos. También estuvo en la Juventus que perdió 3-1 ante este enemigo en la final de la Champions de 1997 en Múnich.