Diario Sur

La aventura norteamericana de María Flores

Instalaciones de la Baker University, donde se entrena Flores. :: sur
Instalaciones de la Baker University, donde se entrena Flores. :: sur
  • «En España jugar al fútbol te cuesta dinero, mientras que en Estados Unidos te ofrecen más ventajas y oportunidades», explica

  • La exfutbolista del Málaga y del Algaidas compagina sus estudios de ingeniería con su carrera deportiva

Tiene 20 años y las ideas muy claras. La malagueña María Flores dejó España hace poco más de un año para intentar luchar por un sueño que, de momento, se está haciendo realidad. Desde pequeña sabía que quería jugar al fútbol, pero lo que no pudo imaginar fue que lo haría en Estados Unidos y bajo unas condiciones inmejorables para una joven que compagina su carrera deportiva con la universitaria, ya que es estudiante de ingeniería.

Procedente de Torre del Mar, donde comenzó a dar los primeros toques al balón, María ha jugado en el equipo femenino del Málaga durante cuatro años y también en el Algaidas, equipo que en aquella etapa también competía en Segunda. Además, su calidad en el terreno de juego la llevó a formar parte de la convocatoria de las categorías inferiores de la selección española hasta en tres ocasiones. Su camino en el fútbol español dio un giro al recibir una oferta del otro lado del charco que, finalmente, no pudo rechazar. «Una amiga que ya jugaba en Estados Unidos me comentó que había un entrenador que estaba buscando una defensa para su equipo, que tenían muy buenas becas y que le había hablado de mi y estaba muy interesado», explica la joven torreña.

Tras meditar durante un tiempo las opciones, la jugadora emprendió el viaje a Norteamérica y, a su llegada, las condiciones que le prestaba su beca suplieron más que satisfactoriamente las carencias que podría presentar en España. La ayuda cubre apartamento, universidad, material educativo y todo lo relacionado con el fútbol. Sólo debía financiarse su comida y, para ello, le ofrecieron un trabajo en el propio centro con el que cubrir totalmente cualquier gasto. «En España jugar al fútbol tiene un montón de inconvenientes porque te quita tiempo y encima te cuesta dinero, mientras que en Estados Unidos te ofrecen muchas ventajas y oportunidades. Así qué decidí aceptar el reto», se sincera.

Además, la jugadora se topó a su llegada con un gran complejo deportivo que contaba hasta con tres campos de fútbol, dos de ellos de césped natural, dos gimnasios, e incluso un campo interior para el duro frío que azota en las épocas invernales. Todo ello en el mismo entorno de la universidad y la residencia en la que convivía con otras dos jugadoras de fútbol, una alemana y otra suiza. «Ellas se convirtieron en mi familia y hoy día puedo decir que el fútbol me ha dado dos hermanas», asegura María, quien añade que partió sin saber inglés. «Nadie hablaba español y estaba escuchando inglés a todas horas», comenta.

Diferencias con España

Su rutina de basa en asistir a clases, entrenarse y trabajar, todo ello a diario. Pese a su ajetreado modo de vida, asegura estar contenta y señala que, cuando vivía en Málaga, gozaba de menos tiempo libre. «Además, los profesores saben que juegas en el equipo y te ofrecen todo tipo de ayuda», señala. Lo que se explica porque al estar el equipo ligado a la propia universidad, funciona todo de forma conjunta.

Su primer equipo en Estados Unidos fue el del Monroe Community College, una universidad pública, aunque este curso comenzará con el Baker University, en este caso, el equipo de un centro privado. Existe una liga para cada tipo de centros (públicos y privados), aunque Flores asegura que la diferencia principal se basa en la calidad. «Este año veo el nivel mucho más alto que el curso pasado y los equipos más parejos entre ellos. El objetivo será ir a los Nacionales». En estas categorías universitarias no se puede ascender o descender. Los equipos juegan para clasificarse para los partidos de distritos y, finalmente para los Nacionales, la máxima aspiración.

A la hora de entrenarse, María también encuentra diferencias fundamentales respecto a lo que estaba acostumbrada en España. Destaca que en su nueva casa se centran más en la parte física y no tanto en los ejercicios con el balón, su especialidad. Además, explica: «Antes de cada partido, se escucha el himno de Estados Unidos y hay que ponerse de pie mirando la bandera. El tiempo se ofrece con una cuenta atrás, se para cuando pasa algo y no hay tiempo de descuento; de hecho, se cantan los diez últimos segundos para saber cuándo acaba».

Respecto a su futuro, todavía no tiene nada claro. No se plantea dejar los estudios, dada la dificultad que supone triunfar en el mundo del fútbol y poder vivir de ello. Lo que sí tiene por seguro es que, aunque le gustaría volver a España, quiere disfrutar de este sueño.