Fiebre del oro

JOSÉ A. GARRIGA VELA FALSO 9

Pasado mañana, en hora de cine y de cena, se disputa el primer clásico. La cita no pilla por sorpresa a los equipos pero si a algunos protagonistas que todavía se hallan entre bastidores. Desde la distancia oímos ruido de sables. Nadie sabe lo que pasará con determinados jugadores, quienes permanecerán en Madrid o Barcelona y quienes irán a probar fortuna en otros lugares. Agosto es un mes de sorpresas en el ya de por sí imprevisible mundo del fútbol. Unos vienen y otros se van. Se cuestiona la titularidad de futbolistas que en otros grandes clubes serían irremplazables. En el brevísimo periodo de tres días se disputan dos clásicos que servirán para vislumbrar los propósitos de Zidane y Valverde de cara a la temporada que se inicia con este sabroso entremés.

De aquí a una semana estaremos hablando de vencedores y vencidos como si el resultado de los dos próximos enfrentamientos marcara el futuro de uno y otro equipo. La 'Supercopa' será una prueba de fuego para aquellos jugadores que ahora centran todas las miradas. Más o menos conocemos la alineación de Zidane, sin embargo ignoramos las preferencias del técnico extremeño. No hay nada mejor que un clásico para calentar motores. Después ya veremos con qué nombres nos sorprenden Florentino y Bartomeu hasta que se cierre el mercado de fichajes.

La fiebre del oro ha convertido el fútbol en una desbordante locura. El espectáculo se desarrolla en los despachos. Un melodrama en el que se barajan nombres como si fueran minas de riqueza. Hasta el 31 de agosto viviremos más pendientes de las cotizaciones de determinados futbolistas en el mercado de valores que del resultado de los partidos. Me temo que algún día, nada lejano, olvidaremos las canteras donde surgen las figuras más brillantes.

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