El Palo se despide con una victoria tras remontar en la segunda parte

Un momento del encuentro en el campo de El Palo.
Un momento del encuentro en el campo de El Palo. / Kiko Álvarez de Toledo
  • El equipo de Fernando, plagado de no habituales, dispuso de muchas ocasiones en un San Ignacio casi vacío

Terminan dos años de ensueño en Segunda B. El Palo, que se despidió ante solo unos pocos –el estadio estuvo casi vacío– consiguió hacerlo con una victoria y un partido de goles. El equipo dirigido por Fernando, que salió con muchos jugadores poco habituales en el once inicial, consiguió crear muchas ocasiones en un choque en el que la intensidad estuvo condicionada, ya que los dos equipos no se jugaban nada.

El encuentro comenzó con problemas para los blancos, ya que el UCAM Murcia no tardó en adelantarse en el marcador. No obstante, las ganas de agradar a la afición hicieron que El Palo intentase dominar la pelota y poco a poco las ocasiones fueron llegando. El gol del empate lo consiguió en el minuto 37 Salvi, uno de los futbolistas más activos del conjunto malagueño. Poco les duró la alegría a los locales, ya que Bello empalmó una gran volea solo un minuto después para poner el 1-2. Con este resultado se llegó al descanso.

Cambio radical

Tras la reanudación, las cosas cambiaron por completo. Pibe se plantó solo en las inmediaciones del área rival, la ajustó al palo derecho del portero y puso la igualada. Desde ese momento, El Palo cogió alas y se hizo dueño del cuero. La entrada de Cala ayudó mucho, ya que aportó fluidez al juego entre líneas. El joven centrocampista ha sido uno de los más destacados durante el año, y es posible que el año que viene juegue en una categoría superior.

Después de un gran asedio a la portería del UCAM, Durán, que lo había estado intentando durante todo el choque, corrió con un balón por la banda derecha y con un potente zapatazo firmó el gol del partido y de la victoria. Una alegría agridulce, ya que el año que viene el equipo volverá a competir por los campos de Tercera. Solo quedó tiempo para la despedida de Manolo, que volvió después de una complicada lesión y que estrelló el esférico en el larguero. Con el pitido final se acabó el sueño. No obstante, el barrio y la afición esperan volver a soñar pronto. Han demostrado que sí se puede.