'Manita' en San Ignacio

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  • Los destellos de calidad de Marín y Juanillo dieron la victoria a El Palo contra el Linense

Fue diferente. E inolvidable. Una representación de los Malaka Hinchas se atrincheró en las gradas de San Ignacio, y desde los primeros compases del encuentro el estadio vibró al son de un tambor. El duelo lo decidió la calidad, en este caso la de Marín, y sobre todo Juanillo. El primero con un toque sutil de falta abrió la lata, y el segundo, que acabó con un 'hat trick', dio un auténtico recital de verticalidad. Está en estado de gracia. Se supera cada partido y realiza jugadas impropias de Segunda B. El Linense, claro candidato al ascenso, no tuvo opciones ante el estado de gracia de los jugadores locales. Están imparables.

En los primeros minutos del encuentro el balón vagaba en tierra de nadie, y ambos equipos se aseguraban de no perder las marcas y no dejar espacios entre líneas. Un partido tosco, que pronto cambió de dirección. Juanillo comenzó a asumir galones, y en una jugada personal fue derribado al borde del área. Marín no dudó en pedirla, y con la misma naturalidad y precisión que marcó en el último choque en San Ignacio, la volvió a introducir al fondo de las mallas rivales. Un gol de primera.

Después del tanto, el conjunto malagueño se soltó, ganó confianza y empezó a mostrar su verdadero fútbol. Juanillo seguía muy activo, y en el minuto 34 se disfrazó de Maradona y, una vez dejado atrás a todos los zagueros rivales, disparó con virulencia a gol. El estadio no se lo podía creer. Se empezaba a mascar otra goleada. Fue el momento de Quique de la Mota, que aunque un poco tenso, comenzó a adquirir las manijas en el centro del campo. Con el 2-0 se llegó al descanso.

Tras la reanudación, más y mejor. Los jugadores blancos, que ayer lucieron por primera vez la publicidad de su patrocinador Ceregumil, aún tenían más hambre de goles. No tardó Juanillo en adueñarse del cuero, y con un latigazo puso el balón en la escuadra. Un tiro imposible de atajar para Lolo Soler. El Linense estaba totalmente hundido, inmóvil a la verticalidad y buen juego del extremo malagueño. Marín quiso seguir la fiesta, y desde fuera del área puso el cuarto con el mejor gol del partido. Dio en larguero y entró.

El festival de goles alentó a los hinchas, que se lo pasaron en grande viendo como su equipo evoluciona de esta manera. San Ignacio se lo pasaba bien. Fue entonces cuando llegó la guinda. La manita. De nuevo Juanillo, en un mano a mano contra el portero visitante, puso el quinto gol en el marcador. En esta categoría nunca se había visto una goleada de este calibre. Desde el minuto 68, las olas se sucedieron, y cada detalle que pasaba en césped era motivo de ovación y cánticos.