Fútbol escrito

OTRO CUENTO DE NAVIDAD

JOAQUÍN MARÍN D.

Hoy es el Día de los Santos Inocentes y se celebra la junta de accionistas del Málaga Club de Fútbol. Tal vez con esta coincidencia quede todo dicho. El auténtico cachondeo en que se ha convertido la gestión de la entidad en el último año cuadra con la fecha elegida. Pero también se podría haber optado por San Judas Tadeo, el patrón de las causas imposibles. O incluso por la Virgen de los Desamparados, que quizá sea la que mejor represente ahora mismo a la afición, huérfana de liderazgo fuerte, maltratada por la Liga en cuanto a horarios y en una constante pesadilla antes, durante y se prevé que después de Navidad. Por lo visto las cuentas están muy bien, oiga; aquí no hay problema ninguno. Se ha vendido exactamente todo lo que se podía vender bien, pero apenas hay un milloncillo para fichar a alguien y evitar la ruina. ¡Milagro! La conversión del todo a la nada se ha producido. Bienaventurados los pobres de espíritu, pero no tanto los de cartera: estos seguirán en el fondo de la tabla clasificatoria.

Las cuentas que se aprobarán hoy reflejarán más dinero que nunca recibido de las televisiones en el último año, más dinero que nunca recibido de las ventas que han matado al equipo, más dinero que nunca para los propietarios cuando se consume el aumento de sueldo y más abonados que en los últimos años. Sin embargo, estamos en la peor situación posible deportiva derivada de una planificación realizada desde la ignorancia y a impulsos, con mucho que achacar al entrenador, que no dio el portazo debido cuando se le puso a los mandos de una nave sin alas. Lo de hoy será un cuento de Navidad, pero la cuesta de enero será muy dura, y probablemente hacia abajo. Y sin frenos.

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