COLORES

JOSÉ A. GARRIGA VELA

La polémica está servida: que si unos dicen que es de color azul, que si otros opinan que es de color morado, que si representa la bandera republicana. Hasta ahora Piqué era el centro de la discordia, pero se han sumado los colores de la camiseta nacional, La Roja, que ya no es sólo roja, ni tampoco roja y gualda, sino también azul o violeta, según se mire, según se piense. Las conversaciones no giran en torno al partido que se disputará mañana por la noche en La Rosaleda contra Costa Rica. No importa la alineación que elija Lopetegui ni las características del adversario, únicamente se habla de los tres colores que adornan la camiseta. Una franja transformada en bandera, y con las banderas ya sabemos que no se puede jugar, igual que sucede con los países y las fronteras.

Cuando juega la selección las demás competiciones se detienen. No hay Liga, ni competiciones europeas, ni siquiera se celebran partidos de Copa del Rey. Entonces cunde el aburrimiento y los forofos han de buscar otras vías de escape, como las declaraciones de Piqué, el color de la tercera raya zigzagueante de la camiseta y lo que venga después, cuando cesen los silbidos y se difuminen los colores. La foto de la selección española con la nueva indumentaria duró unos segundos. No hubo celebración porque nadie estaba para fiestas. Los jugadores posaron y enseguida volvieron a cubrirse con el chándal, una prenda de color sobrio que no crea controversias. Hacía frío en Las Rozas y el ambiente estaba helado. Hay que tener mucho cuidado con los colores porque la gente es muy suspicaz y ve banderas por todas partes, como fantasmas de colores. Luego el equipo se puso a entrenarse y los fotógrafos se marcharon aburridos.

Fotos

Vídeos