«El deporte se lleva mucho dinero, pero a mí me reequilibra la empresa»

Manolo Rincón, en las gradas de La Rosaleda, donde su empresa tiene una de sus clínicas más importantes.
Manolo Rincón, en las gradas de La Rosaleda, donde su empresa tiene una de sus clínicas más importantes. / Salvador Salas
  • Manolo Rincón, presidente de Clínicas Rincón. El empresario espera que el Clínicas siga en la LEB Oro de baloncesto y aspira a que el equipo de balonmano se acerque a puestos europeos

Fumador empedernido, lleva varios días sin probar un cigarrillo, aunque no se le ve por ello más nervioso. Durante la entrevista no deja de sonarle el teléfono: lo llaman colaboradores de su empresa, representantes políticos y deportistas profesionales. Manolo Rincón, presidente de Clínicas Rincón y uno de los empresarios más implicados en el deporte malagueño, parece no tener un minuto libre.

¿Cuántas de esas llamadas que recibe son para pedirle que colabore económicamente en diferentes proyectos deportivos?

Muchas. Casi a diario. Yo suelo hablar con todo el mundo.

A todos no le podrá decir que sí.

No, es bueno decir que no también. De hecho, en la empresa me han regalado un libro para aprender a decir que no. Muchas veces me dejo llevar por el proyecto, que me cautive y que los que están detrás me transmitan su ilusión.

Su empresa patrocina clubes de baloncesto, baloncesto en silla de ruedas, balonmano, waterpolo, atletismo...También a deportistas individuales. ¿Lleva la cuenta de todos los proyectos en los que está involucrado su empresa?

Hombre, somos un equipo. Clínicas Rincón no es solo Manolo Rincón, es un equipo de personas que hacen posible que podamos patrocinar a diferentes entidades. El otro día patrocinamos a un atleta discapacitado en la compra de una prótesis. Tenía el dinero en la mano en ese momento y se lo di. Después me pasan la factura y ya está.

¿Cómo le suena eso de que lo llamen el mecenas del deporte malagueño?

No lo sé. Me pongo a analizarlo y ya hace más de 15 años del primer patrocinio, que fue con el equipo de baloncesto de Vélez-Málaga, para demostrar que no tenía nada en contra del pueblo veleño. Entonces no sabía cómo iba a terminar aquello. Poco a poco hemos podido trabajar con equipos o disciplinas que nunca habíamos pensado.

¿Pero pierde o gana dinero con el deporte?

Es cierto que el deporte se lleva mucho dinero, pero a mí me reequilibra la empresa. Si no participásemos en proyectos deportivos, Clínicas Rincón no sería lo que es. Una empresa sanitaria consolidada en Málaga y que ya se plantea salir de la provincia. Hay empresas que mandan a una ONG o a otras actividades parte de sus beneficios. Nosotros los estamos dedicando a nuestra sociedad, a gente de Málaga. No le voy a decir que me quedo sin comer, pero sí me quedo sin salir o sin hacer muchas cosas por apoyar al deporte.

Su patrocinio más importante es el del club de baloncesto, que logró la permanencia en LEB Oro con muchos apuros. ¿Ha sufrido mucho este año con el Instituto de Fertilidad Clínicas Rincón?

Lo he pasado mal, muy, muy mal. Llegué a estar totalmente desilusionado. Pero ahí está el proceso de aprendizaje: cuando uno se cae, hay que levantarse. O te ayudan o te levantas solo. Yo me meto mucho en los partidos, soy casi el sexto jugador. Alguna vez ese carácter me ha generado algún problema, pero cosas aisladas.

¿Cómo vivió la salida de Francis Tomé del puesto de entrenador?

Habíamos hecho dos temporadas magníficas con Tomé. Me molestó que no se me dijera nada por parte del Unicaja. La decisión se tomó en Los Guindos y cuando me llamaron ya estaba todo hecho. Pero por lo visto hay momentos en los que hay que actuar. Felicito a los dirigentes del Unicaja porque el cambio vino bien. Y también me felicito a mí mismo y a Paco Aurioles porque al final logramos la permanencia. Tomé es un gran entrenador, le tengo mucho cariño.

¿Cómo es la relación del Clínicas Rincón con el Unicaja?

Nosotros somos un club pequeñito y sin el Unicaja no somos nadie. Para nosotros es clave ir de su mano, pero creo que para ellos también. Somos un matrimonio, con nuestros achaques, nuestros ‘tira y afloja’, pero nos llevamos bien. Eduardo García es el presidente más cercano con el que he trabajado y sé lo difícil que es gestionar un club y que además te exijan resultados.

¿Qué va a pasar la próxima temporada? ¿Seguirá en LEB Oro con el apoyo del Unicaja?

Aún no lo sé. El Unicaja ya nos ha dicho que no quiere pagar la mitad de los gastos federativos, que en total son unos 80.000 euros. Tenemos que ver cómo abordamos esta situación. Hace poco estuve con el presidente del Unicaja, firmamos el acuerdo de esta pasada temporada. Veremos qué pasa la próxima campaña.

Pero, ¿es viable el proyecto en LEB Oro sin esa aportación económica del Unicaja?

Viable es todo, estoy convencido. Sumando más gente, más patrocinadores, buscando fórmulas alternativas. Hay que verlo. Mi idea es seguir adelante en la LEB Oro, y vamos a intentarlo. Durante la temporada, en un momento de crisis, dije: «El año que viene, a la Liga EBA», pero después se me quitó de la cabeza. Perdíamos contra el Valladolid en casa por más de 30 puntos ¡y en ese equipo los jugadores no cobraban un duro! Los nuestros cobraban todos; no mucho, pero cobraban. En eso somos un club modélico. Hemos tenido un presupuesto de más de 500.000 euros, hemos ahorrado 30.000 en viajes y estamos al día.

¿Se ha planteado que el equipo deje de jugar en Málaga?

En Málaga me encuentro de maravilla, aunque el cambio a Torre del Mar en la recta final también fue muy positivo. Cara a la próxima temporada, estamos entre Málaga y Torre del Mar. Nos tenemos que replantear el futuro.

Cambiemos de deporte. ¿Qué balance hace de su primera temporada con el Clínicas Rincón Málaga Costa del Sol de balonmano?

Muy buena. También sufrimos, pero logramos los objetivos. La próxima temporada seguimos juntos y nos planteamos dar un salto y mirar hacia Europa. Creo que este año podremos hacer el patrocinio con más conocimiento y cabeza.

¿Cómo se planteó entrar en el balonmano femenino?

El club tiene a una presidenta que cautiva, la ‘general’ Carmen Morales, como yo la llamo. Recuerdo que el año pasado la llamé para felicitarla por la gesta del ascenso a División de Honor y entonces me dijo que no podían salir esta temporada porque no tenían patrocinador. En diez minutos nos pusimos de acuerdo. Después tienen a Pepa Moreno, la capitana, que lleva toda su vida dedicada al balonmano. ODiego Carrasco, el entrenador, que sabe mucho de esto. Hay un grupo muy bueno.

Mantiene que de baloncesto no sabe nada. Así que de balonmano...

¡Menos aún! ¡Nada de nada! Yo no sabía que en balonmano había tanta emoción y tanta estrategia. Para mí es un aprendizaje. Del deporte aprende uno para la empresa. Yo he aprendido del Clínicas de balonmano que, en situaciones difíciles, siempre hay una salida.