Froome gana la contrarreloj y Contador se acerca al podio

El ciclista británico amplía la ventaja sobre sus perseguidores y el español se coloca quinto en la general

GÓMEZ PEÑA

logroño. A Chris Froome le cuesta menos hablar español en la Vuelta que a Miguel Induráin francés en el Tour. Se encontraron en la trastienda del podio de Logroño, donde el británico aguardaba para celebrar el triunfo en la contrarreloj y su reforzado liderato: tiene dos minutos de renta sobre Nibali. Por allí rondaba otro de su especie. Alberto Contador, quinto del día y ya de la general, relanzó la pelea por acabar su carrera deportiva en el cajón de Madrid. Kelderman, tercero en la tabla tras Froome y Nibali, le saca 2 minutos y 18 segundos. Suena a mucho. «Será complicado -reconoce el madrileño-, pero...». Esos puntos suspensivos retratan su carácter indomable.

Froome e Induráin cruzaron manos y sonrisas bajo el podio. Son de talla parecida. Induráin tiene cinco ediciones del Tour y un hueco vacío en la Vuelta, la única 'grande' que no ganó. Froome ya lleva cuatro Tours y se asoma a su primer triunfo en la ronda española. Entre ellos, entre Induráin y Froome, sobran las palabras. Manejan otro idioma. El navarro inauguró una era. Pasó su rodillo cronometrado sobre varias generaciones de adversarios. Sin un mal gesto. Ni una palabra áspera. El británico, otro ejemplo de buenos modos, es en cierta manera heredero de ese estilo calculador.

Rumbo memorizado

Froome tiene bien memorizado el rumbo hasta el triunfo final en Madrid. Es un campeón calculador. Fe en los números. Como en los Lagos en 2016, inició la etapa con prudencia. Sin pasar su límite. A esta carretera que va de Navarra a La Rioja la llaman 'Mataburros', porque antes era un camino para animales de carga que terminaban reventados entre curvas y repechos. Froome, con 58 dientes en el plato grande, ajustó su extraña silueta de contorsionista a las medidas de la afilada bici de 'crono'. Creció a cada pedalada. En el kilómetro 13 le superaban Kelderman, Zakarin y Contador, que empezaba a arrimarse a las plazas del podio.

El cronómetro es el mejor espejo. No machacó, pero aventajó en 29 segundos a Kelderman, en 57 a Nibali, en 59 a Zakarin y Contador, en 2.27 a De la Cruz, en 2.34 al peligroso 'Superman' López y en cuatro minutos al rostro molido de Chaves. «A ocho kilómetros del final, mi director me ha dicho que podía ganar la etapa», desveló Froome. Las cuentas salían. A por la 'crono'. A por la Vuelta. En la general casi tiene ya ventaja para descartar cualquier revolcón.

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