Antequera, entregada a la Vuelta

Los puertos de montaña y la llegada a Los Dólmenes, repletos de público en el recorrido malagueño

La meta en Antequera presentaba un excelente ambiente y un gran colorido en la llegada de la Vuelta.
La meta en Antequera presentaba un excelente ambiente y un gran colorido en la llegada de la Vuelta. / Antonio J. Guerrero
Antonio J. Guerrero
ANTONIO J. GUERRERO

Espectacular llegada de la Vuelta Ciclista a España a Málaga, con una duodécima etapa emocionante, uniéndose paisajes y geografía singulares durante el recorrido que tuvieron que superar los ciclistas, creando una sintonía particular que finalizaba ante un lugar único como es el Dolmen de Menga, en Antequera, que se entregó ayer a la ronda española.

La salida desde Motril tenía un destino claro: la provincia de Málaga y la meta Antequera, donde prácticamente se recorrieron los 160,1 kilómetros (solo 26 eran de Granada), siendo un festival de paisajes y de público desde que se comenzó a rodar por la parte oriental de la Costa del Sol. Una distancia que permitió ver lugares muy atractivos del litoral, con público que mezcló sus vacaciones en la playa con el espectáculo del deporte sobre dos ruedas en la carretera.

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Esa tranquilidad rota en la playa con los aplausos de los aficionados se transmitía en un pelotón que marchó tranquilo, disfrutando de la brisa del mar que baña la costa malagueña. Maro, Nerja, Torrox, El Morche, Lagos, Algarrobo Costa, la Caleta de Vélez, Torre del Mar, Benajarafe, Torre de Benagalbón, Rincón de la Victoria, la Cala del Moral, El Palo... fueron los escenarios del litoral bordeados por toda una caravana de deportistas, encabezados por las diferentes actividades que hicieron las delicias de los presentes con los regalos que ofrecían a su paso.

En la imagen superior, Tomasz Marczynski celebra el triunfo en el podio. A la izquierda, La Vuelta júnior atravesó la meta en primer lugar. Al lado, SUR, uno de los patrocinadores de la Vuelta. / A. J. G.

A pesar de haber un grupo de escapados, los ciclistas encabezados por el equipo de Chris Froome prefirieron unirse al festival del color del mar y no ir a por ellos, aumentando la distancia cuando la carrera se adentró en los Montes de Málaga. La orografía cambió las estampas malagueñas, ofrecidas por televisión que promocionaron a la provincia en su transmisión, permitiendo disfrutar de la sierra y el camino hasta el Puerto del León, pasando por Olías, Colmenar y Casabermeja.

Esta subida fue más tranquila, pero cuando los corredores comenzaron a vislumbrar Villanueva de la Concepción, el ritmo cambió de una forma espectacular. La tranquilidad del mar, de los montes con sus cálidos viñedos y árboles, se tornó en una zona abrupta del Torcal de Antequera. Una subida que, gracias a sus desniveles y sus pendientes, provocaron que la emoción se apoderara de toda la afición, que se mostró entusiasta con carteles de ánimo y agradecimiento, especialmente para Alberto Contador, algo que serviría al madrileño para coger fuerzas y animarse a romper la carrera con un ataque espectacular.

Atractivo puerto

El Puerto del Torcal se quedará por tanto para la historia de la Vuelta con una de esas etapas emocionantes, cuando todo hacía parecer que no. El ciclista español subió hasta arriba y se mantuvo prudente al bajar en una zona muy conocida por los antequeranos, la Boca del Asno, lugar en el que Froome se cayó. A partir de ahí, Antequera se vislumbraba de fondo para un final de etapa singular, brillante y emocionante por las calles de la ciudad, con zonas menos céntricas que permitieron tener a espectadores al lado de los corredores.

En la imagen superior, el pelotón, al pasar por las playas de la Axarquía. A la izquierda, los ciclistas, en las inmediaciones de Antequera. Al lado, los corredores, en plena bajada por las carreteras malagueñas. / F. González | A. J. G. | Efe

El polaco-granadino Marczynski ganó la etapa rodeado por los antequeranos y comarcanos que llenaron una de las salidas de la ciudad, precisamente la que lleva el nombra de calle Málaga, ni que pensado estaba todo. Antequera se vio a la perfección en televisión cuando la etapa finalizó, ya que no se pudo antes apreciar por las escapadas, subidas, caídas y rapidez, la conjugación perfecta del ciclismo, prácticamente lo mismo que ofrece la provincia a todos sus visitantes: tranquilidad, aventura, emoción y espectáculo.

Las carreras estaban pobladas de seguidores en casi todo el recorrido, pero la presencia de aficionados era más abundante en los puertos de montaña, donde se podía apreciar de una forma clara y cercana el esfuerzo de los corredores, y en la llegada a tierras antequeranas y a la meta de Los Dólmenes.

Dos aficionados apoyan a Contador. / A. J. G.

Antequera fue una meta brillante en una espectacular etapa en la parte deportiva, como lo fue también ver al finalizar el Dolmen de Menga, que hace también Patrimonio Mundial a toda Málaga, un cierre de oro en una jornada donde volvió a salir el sol por Antequera, en esta ocasión, salió el sol para Alberto Contador. Ahora, a esperar la salida de hoy y contar los días que faltan para la salida de la Vuelta el próximo año desde la propia Málaga.

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