Cinco contra cinco

BUON NATALE / MERRY CHRISTMAS

Marcaccini. /
Marcaccini.

BERNI RODRÍGUEZ

Llegan las navidades con todo lo que eso conlleva, comidas, regalos, cambio de año y mil historias que cada uno de vosotros tendrá especialmente con familia y amigos en estas fechas tan especiales.

Las navidades para los deportistas como seguro se imaginarán es también diferente a lo podemos llamar 'normal'. El 'show' no para, es más, se suelen incrementar los partidos con eso de que en estas fechas hay más público en los pabellones. La mayoría de los jugadores suelen ser de fuera de la ciudad de donde juegan, posiblemente de otro país, así que ninguno o casi ninguno de ellos puede, como dice el del turrón, volver a casa por Navidad. Con mucha suerte y si el entrenador se 'enrolla', hay un día y medio o dos como máximo libres para pasar estos días señalados (en muchos casos ni eso).

Tengo la inmensa suerte de haber pasado la mayoría de mi carrera en mi ciudad (o muy cerca) por lo que he disfrutado las navidades en familia siempre; en cambio he visto cómo muchos de mis compañeros se quedaban solos esos días, algo que mi madre no consentía. «¡Hombre, por favor! Eso no es posible, donde entran 12, entran 16», y les invitábamos a cenar en casa con nuestra familia.

Haciendo preparativos para la cena de Nochebuena de este año recordé a uno de los que alguna vez estuvo en casa y del que seguro se acuerdan. Hablo de Giancarlo Marcaccini. Tío simpático donde los haya, el italo-americano era un jugador rápido y fuerte que, jugando en la posición de alero, era un tirador letal.

Estoy escribiendo y me sale la risita en los labios mientras recuerdo las muchas historias pasadas en esos años donde todo era nuevo para mí. Explicaré dos porque la mayoría no se pueden contar, y mejor me las guardo.

Mi primer año en el equipo ACB fue con la llegada de Maljkovic, y a Giancarlo, que ya había estado el año anterior con Pedro Ramírez, lo quiso en el equipo. En su reunión con él, Boza le dijo (pongamos acento serbio): «Giancarlo, quiero que estés en el equipo porque creo que eres un gran jugador y nos puedes ayudar mucho y no porque todas las mujeres de Málaga me lo hayan pedido». Y es que el tío no es guapo, no, lo siguiente. Guapo a reventar y con una gracia y un carisma fuera de lo normal.

Como ligaba lo más grande (tuvo de pareja a Tyra Banks), mis amigos y yo nos acercábamos a él a ver si aprendíamos algo. En una de esas, y aquí viene la segunda anécdota, nos presentó (dejó en bandeja) a mi amigo Dani y a mí a un par de chicas. El tema fue que el 'graciosillo' (por no decir otra cosa) nos presentó como originarios de Chicago mientras él, poniendo un acento divertidísimo, decía que era de Coín (mejor no cuento como acabó esa aventura).

En fin, genio y figura, todo un personaje que he tenido la suerte de disfrutar como compañero y amigo. Incluso hace algunos años lo visité en Los Ángeles, donde vive y trabaja siendo dueño de un negocio de helados italianos.

No fue el único que pasó por casa por Navidad; lo que fuera para que mis compañeros se sintieran a gusto. Así que les pido que en estas fechas tan familiares, si tienen un hueco en sus mesas, llamen al club y pregunten si alguno de sus jugadores está solo, que seguro que se lo agradecerán.

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