La vuelta a la élite de Patricia Soler

Patricia Soler, durante la entrevista con este periódico en pleno entrenamiento del equipo masculino del Estudiantes. / M. Rivas

La pívot es la única jugadora malagueña en la Liga Femenina 1 de baloncesto, en las filas del Movistar Estudiantes

MARINA RIVAS

Le pedimos a Patricia Soler que hiciera un ejercicio, que retrocediese en el tiempo y se imaginase a ella en el momento en que empezó todo, su pasión por el baloncesto. «Recuerdo estar en mi casa, con mi padre, viendo un partido de Liga Femenina y viendo a las jugadoras. En ese momento no me podía imaginar que yo iba a estar algún día compitiendo contra ellas. Era impensable», rememora. Entonces, le pedimos que hiciera algo más, que le mandase un mensaje a esa pequeña versión de sí misma. «Le diría que se preparase para lo que le iba a esperar», bromea. Y continúa: «Que trabajase siempre, que ese es el camino a seguir». A sus 23 años, Soler es la única malagueña que, actualmente, disputa la máxima competición nacional de baloncesto, la Liga Femenina 1 (LF1). Lo hace en el Movistar Estudiantes, el único club que tiene a sus dos equipos (masculino y femenino) en lo más alto del baloncesto nacional, ya que el conjunto femenino acaba de ascender esta temporada.

Lesión superada

No es nada nuevo para la pívot, que ya disputó anteriormente tres campañas con el Conquero de Huelva en la LF1 y que viene de recrearse con el Instituto de Fertilidad Air Europa (LF2). Sus números en el último curso, con un promedio de 14,5 puntos, 11 rebotes y 21,2 de valoración, fueron sin duda su billete de vuelta a la élite del baloncesto, aunque a ello habría que añadirle dos de sus mayores cualidades: trabajo en equipo y capacidad de superación. «Vengo de una lesión, un esguince de grado 2-3 y tenía ese hándicap. Me tocó afrontarlo con mucha paciencia. Me venía a la cabeza el equipo, les estaba dejando sin la pívot… Me jodió mucho. Yo sólo quería volver cuanto antes», se sincera. Ahora, ya está totalmente recuperada. «Vuelvo con muchas ganas a la Liga Femenina 1. Me tomo esto como una nueva oportunidad que tengo que aprovechar y ya estoy al cien por cien».

Fichó el pasado verano por el club estudiantil tras una gran campaña en la segunda competición y aspira a llegar a la selección

Sus sueños son más altos que su propia estatura (mide 1,86), aunque su seguridad al hablar hace que parezcan más sensatos. «Viendo cómo se trabaja aquí, cómo está conformado el club… sí que te puede dar un empujón muy grande cara a poder llegar a la selección. Es el sueño de cualquiera que juegue al baloncesto a un alto nivel. Ese es el objetivo», argumenta Soler. Un último escalón al que aspira a llegar después de haber pasado ya por las categorías inferiores del equipo nacional, desde la sub-16 hasta la sub-20, con la que, en 2013 llegó a ser campeona de Europa y semifinalista del Mundial sub-19. Aunque para ello antes deberá pelear por su equipo, que todavía no ha conseguido ganar esta temporada. «Confío en mis compañeras y en el trabajo diario. Hemos tenido un inicio de temporada duro…», asegura. «Mi objetivo es ayudar, no pretendo destacar sobre el resto, quiero que ganemos. Las victorias nos dan la vida», comenta la malagueña.

El sexo cambia, pero el juego es el mismo, o al menos, cada año se trabaja más para poder demostrar el nivel del baloncesto femenino en su máxima representación. A diferencia de la Liga Endesa, las televisiones no rigen los horarios de la Liga Femenina 1, por lo que los propios equipos eligen los horarios de sus partidos. «Aquí los hacemos los viernes a las 20.30 horas, para que sea un plan más familiar y se suele llenar el aforo», explica la del Rincón de la Victoria, firme luchadora de su deporte. «A los que no han visto un partido de baloncesto femenino en su vida, les diría que fueran a verlo. Es verdad que no es igual que el masculino, ese es mucho más físico, nosotras somos mucho más de técnica y táctica, pero la diferencia no es tanta», afirma. «Lo que he visto que vive el público con nosotras, lo he visto también con el masculino».

«Me tomo esta etapa como una nueva oportunidad que tengo que aprovechar y estoy al cien por cien»

Es la hora de irse. Soler recoge sus cosas para coger el metro y volver a su piso, el que comparte con otras dos jugadoras del equipo. Hay un cambio de planes con el entrenamiento, la pista está ocupada, pero sí tiene que seguir estudiando para la carrera que cursa a distancia, INEF. «Si el día de mañana te pasa algo, el baloncesto ya no estará. Los estudios son una base para tu vida en el futuro», asegura la malagueña, en referencia tanto a jugadores como a jugadoras. Nos toca irnos mientras dejamos atrás ese rincón de la tienda del club en el que hemos realizado la entrevista, justo tras un cristal que la separaba de la cancha. Allí, donde se entrenaba esos momentos el cuadro masculino del Estudiantes y donde ellas se dejan la piel cada viernes para intentar hacerse más grandes.

«Veo al Unicaja femenino en la máxima categoría en un futuro»

Sólo hace falta echar un vistazo al panorama para comprobar que cada vez es mayor el auge del baloncesto femenino en España y Málaga es un buen ejemplo de ello. La creación del equipo femenino absoluto del Unicaja no ha pasado por alto tampoco para Soler. «Tengo mucha relación con la gente de allí y me alegra ver que les va bien y que siguen invictas. Yo sí veo que en un futuro estén como el Estudiantes, con ambos equipos en la máxima categoría», asegura. Ella conoce bien la situación del deporte de la canasta en la provincia, en la que, hasta ahora, no había equipo sénior para seguir creciendo y las jugadoras con grandes aspiraciones se veían obligadas a marcharse fuera de la provincia para seguir compitiendo. «Málaga tiene muchas licencias femeninas y se quedaban muchas jugadoras por el camino porque no había equipos para seguir allí. Más vale tarde que nunca».

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