NBA de día, cárcel de noche

Caldwell-Pope cumple condena por conducir bebido. /NBA.com
Caldwell-Pope cumple condena por conducir bebido. / NBA.com

Caldwell-Pope, con permiso para salir de prisión para jugar con los Lakers

SUR

Dorsal 1 en su espalda, brazos tatuados, cuerpo fibroso. Todo normal en un jugador de la NBA. Pero un detalle revelaba que Kentavious Caldwell-Pope, escolta de Los Angeles Lakers, no era un jugador más en el Warriors-Lakers de la madrugada del viernes: un brazalete GPS en su tobillo para tenerlo controlado en todo momento. Y es que este escolta americano de 24 años es, además de jugador de la NBA, recluso en el Centro de Detención de Seal Beach, una cárcel considerada de lujo, con todas las comodidades y a la que acuden personas adineradas que tienen que cumplir sentencias cortas y que pagan una cuota diaria por estar allí –el jugador de los Lakers cobra 18 millones de dólares esta temporada–.

Caldwell-Pope estaba en libertad condicional de 12 meses por una sentencia por conducir bajo los efectos de la droga y el alcohol. Pero violó dicha libertad condicional y el juez le impuso esa pena de prisión durante 25 días. Sin embargo, está incluido en un régimen que le permite continuar con su actividad laboral, por lo que Caldwell-Pope puede salir de prisión para entrenarse con la franquicia de Los Ángeles y para jugar los partidos. Eso sí, sólo los que juegue como local, ya que la condena le impide salir fuera del estado de California, lo que le hará perderse varios partidos durante esos 25 días de condena.

Una situación insólita, que hace que todas las miradas estén sobre este jugador antes de los Lakers militó en los Pistons. El escolta salió titular en el partido ante los Warriors, disputó 35 minutos y aportó 10 puntos, cinco rebotes y cuatro asistencias. El partido terminó en derrota del equipo de Los Ángeles (113-106), así que ni siquiera se pudo llevar una alegría a prisión.

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