Nacho Rodríguez, en el avispero azulgrana

Nacho Rodríguez, en una imagen reciente. /JOSEP LOSADA. L’ESPORTIU
Nacho Rodríguez, en una imagen reciente. / JOSEP LOSADA. L’ESPORTIU

El malagueño, ‘manager’ general del Barcelona, capea como puede la segunda crisis del próximo rival del Unicaja

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Posiblemente Nacho Rodríguez es el malagueño con más poder en el baloncesto nacional y Europeo. El exjugador internacional es el máximo responsable de la sección de baloncesto del Barcelona, club en el que consiguió los mayores logros de su carrera, y a la que llegó la pasada temporada con la misión de devolverla a la senda del éxito. Pero no corren buenos tiempos en el Palau, donde el Unicaja juega mañana, 21.00 horas, con el gran objetivo de ahondar en la crisis azulgrana y prolongar su recuperación en la Euroliga.

Rodríguez llegó al Barcelona en marzo de este año. El club se encontraba en una situación caótica tras la gestión del exjugador Rodrigo de la Fuente y el directivo Joan Carles Raventos. Después de unos meses y de acometer un cambio radical en la plantilla, se esperaba un nuevo Barça tras la llegada al banquillo de Sito Alonso, apuesta personal del malagueño, y de un grupo de jugadores de primer nivel. Sin embargo, el margen de maniobra fue reducido, pues Rodríguez se encontró con grandes ‘hipotecas’ en forma de contratos. A pesar de todo, el Barça fichó a jugadores como Heurtel, Moerman, Oriola, Hanga, Seraphin, Rakim Sanders y Phil Pressey; casi nada, y que se unieron a Navarro, Ribas, Koponen, Claver y Tomic. Grandes nombres que, sin embargo, no están funcionando como equipo. Y esto sin contar con Tyrese Rice, uno de los jugadores mejor pagados de Europa, al que se descartó en verano y luego se ha negado a marcharse, pese a tener ofertas que le equiparaban su alto salario.

El Barcelona ha firmado el peor arranque de su historia, acumula dos derrotas como local en la Liga Endesa y cuatro seguidas en la Euroliga. El partido de hoy ante el Unicaja es clave, porque si pierde tendrá muy complicado jugar la siguiente fase de la Euroliga, y eso sería un revés enorme para el proyecto.

Demasiados problemas

¿Qué ha pasado para que tanto talento no se conjunte? Según se apunta, en el seno del vestuario del Barcelona hay lucha de egos tremenda. Veteranos que quieren jugar más, estrellas que demandan más protagonismo y cierta falta de química con los planteamientos del entrenador. El equipo parece tener una mentalidad frágil para superar situaciones y marcadores adversos. Llamaron la atención las palabras de Pier Oriola después de la derrota ante el Fenerbahçe hace un par de semanas. «No hemos jugado a nada de lo que hemos planeado durante la semana. Cada uno intenta hacer la guerra por su cuenta y ser el héroe», afirmó. Es decir, gasolina a la hoguera.

Los elogios del verano para Nacho Rodríguez y su equipo técnico han dado paso a las críticas. Todo se cuestiona. Vezenkov, uno de los jóvenes activos del club, elegido en primera ronda del Draft este verano, no cuenta para Alonso. Ve los partidos desde la grada. Rice comenta desde Twitter las derrotas de su equipo y, según se explica, Koponen, amigo íntimo del base, enreda en el vestuario con la situación del que fue su compañero en el Khimki, mientras Phil Pressey, al que se fichó para sustituir a Rice, naufraga en la dirección del Barcelona.

La inestabilidad está afectando a los mejores jugadores, algunos tan fiables como Hanga, por el que pagó 400.000 euros al Baskonia y le hizo un contrato de 7,2 millones de euros por tres temporadas. Los rumores de fichajes, se busca un base, están a la orden del día, y el entrenador comienza a estar señalado. La semana es de máximo riesgo para Alonso, con el partido de mañana ante el Unicaja, y la visita al Baskonia el viernes.

Por si fuera poco, Nacho Rodríguez también tiene que lidiar con el famoso ‘entorno del Barcelona’, un club y una sección en la que demasiados directivos tomaban decisiones y creaban cierta ingobernabilidad. Rodríguez es ahora el máximo responsable del baloncesto y cuenta con el respaldo de la cúpula del club, empezando por Albert Soler, el hombre que lo reclutó para dirigir el transatlántico azulgrana. En este avispero se mueve el malagueño con más poder en el baloncesto europeo. En un club como el catalán, la exigencia es máxima y otro año sin títulos es difícil de aguantar y defender.

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