El Valencia Basket tiñe de naranja la Liga Endesa

Rafa Martínez, capitán del Valencia Basket, levanta el título con Sam Van Rossom. :: manuel bruque / efe
Rafa Martínez, capitán del Valencia Basket, levanta el título con Sam Van Rossom. :: manuel bruque / efe

El cuadro dirigido por Pedro Martínez apabulla al Real Madrid en el cuarto partido de la final y entra en la historia

ÓSCAR BELLOT

madrid. El Valencia Basket hizo historia al inscribirse como séptimo campeón liguero en la historia del baloncesto español. Lo logró con una superioridad apabullante también durante el partido decisivo frente a un Real Madrid completamente desaparecido durante dos cuartos y medio, irreconocible salvo en los minutos finales cuando la empresa estaba muy cuesta arriba que perdió en la 'Final Four' de Estambul ese espíritu guerrero que le había permitido levantar 13 trofeos en las 19 finales anteriores disputadas en la 'era Laso' y que anda buscándolo.

87 VALENCIA

76 REAL MADRID

Valencia Basket
Diot (11), San Emeterio (7), Sastre (19), Sikma (8), Dubljevic (1) -cinco titular- Sato (10), Thomas (12), Vives (3), Rafa Martínez (9) y Oriola (7).
Real Madrid
Llull (23), Rudy Fernández (8), Taylor (7), Reyes (6), Ayón (10) -cinco titular- Nocioni (6), Doncic (2), Randolph (1), Carroll (11) y Maciulis (2).
Parciales
19-20. 29-11. 19-25. 20-20.
Árbitros
García González, Conde y Peruga
Incidencias
Cuarto partido de la final.

Poco rastro de ello hubo en los tres encuentros consecutivos en los que los blancos fueron arrollados por una apisonadora, una impresionante máquina de hacer baloncesto que a la férrea defensa exhibida a lo largo de toda la temporada agregó en la ronda decisiva un abrumador acierto en ataque al que contribuyó la endeblez atrás de un equipo cuyos pesos pesados habían apelado en las horas previas al coraje pero que no lo encontró salvo en el arreón desencadenado a raíz del cambio a la defensa en zona ordenada por Pablo Laso en el tercer cuarto. Demasiado poco para salvar una campaña que alguna vez olió a triplete y que acabó saldándose con una solitaria Copa del Rey como resultado tanto de la desidia de parte de su extensísimo plantel y como de la convicción y ambición de dos conjuntos, el Fenerbahçe en la máxima competición continental y el Valencia Basket en la principal doméstica, a los que debe erigir sendos monumentos todos los aficionados al deporte de la canasta.

Se abre un panorama gris para la escuadra que entrena Laso, con varios jugadores señalados por su pobrísimo desempeño en la final. Randolph, Maciulis, Rudy, Ayón, Carroll, Hunter... La nómina de estrellas que han rendido por debajo de su nivel es muy extensa y aboca a replantear un proyecto que parecía navegar plácidamente.

Todo lo contrario que el Valencia, un equipo al que pocos situaban en la quiniela de favoritos a comienzos de temporada pero que cerró la misma conquistando la gloria en la Liga que le negaron el Real Madrid en la final de la Copa del Rey y el Unicaja en la de la Eurocup. San Emeterio, Dubljevic, Will Thomas, Luke Sikma, Sato... Todos ellos rayaron a un extraordinario nivel, condición imprescindible para aniquilar a una de las escuadras más poderosas de Europa a la que acabó pasando factura la interminable campaña en la que hubo de disputar 82 partidos. Un ritmo agotador que apagó su creatividad en los momentos de la verdad.

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