¿Fue antes el huevo o la gallina?

¿Fue antes el huevo o la gallina?
BERNI RODRÍGUEZ

Existe en el mundo la gran duda de si la gallina surge de un primer huevo que ya estaba por aquí, o si por el contrario fue una gallina la que puso el primero de los huevos. Un follón, vaya. Pues una duda similar tengo acerca de la personalidad de un entrenador profesional. ¿Hay que tener previamente esa personalidad muy marcada y especial para entrenar o se acaba adquiriendo con el paso de los años?

Hoy hablaremos en esta columna sobre los entrenadores y, aunque es un tema que da como mínimo para una trilogía, intentaré dar mi visión acerca de una profesión muy complicada dentro del mundo del baloncesto. Aunque hay perfiles de entrenador muy diferentes, todos ellos tienen varios rasgos de personalidad que los hacen similares.

Es un puesto que soporta mucha presión, ya que es el que supuestamente controla todo lo que pasa en el campo. Y digo supuestamente porque la realidad es que no pueden pasar de la línea de banda y eso es muy frustrante. Es por ello que los entrenadores tienden a ser personas muy meticulosas, que van al detalle y quieren tener el control de todo, dentro y fuera de la pista.

Tener que dirigir a 12 jugadores cada uno de su padre y de su madre y con sus intereses individuales, les aseguro que es complicado. Así pues, casi siempre nos encontraremos con personas con una personalidad en la que destaca un poder de liderazgo fuerte, ambiciosas y con ese 'ego necesario' similar al de los jugadores

A pesar de estar rodeado de toda la gente de su cuerpo técnico y contrario a lo que pueda parecer, es una profesión muy solitaria. Aunque se debatan las decisiones a tomar (lo del debate también depende del tipo de entrenador), al final sólo una persona toma la decisión y consecuentemente será el único responsable de ella. La soledad va implícita en el trabajo. Por otro lado, suelen ser desconfiados por naturaleza, cosa que tiene todo el sentido del mundo teniendo en cuenta que será el primero en ser señalado si las cosas no marchan bien (es un tópico, pero es la realidad).

Siempre digo que el mundo del deporte profesional se acerca mucho a un ambiente militar con un estatus jerárquico muy marcado, donde uno manda y los demás obedecen. Ese General es el entrenador, y como tal, tiene que mostrar su autoridad, algo imprescindible para el cargo.

Sumen lo anterior y añádanle las pinceladas propias de cada individuo y tendrán así, a grandes rasgos, la personalidad de un entrenador de baloncesto profesional. Es por eso que el mejor de los piropos hacia uno de ellos es decir que es 'muy normal'. Y de verdad que les insisto en que aguantar todos los días a doce jugadores muy normal no te deja. A eso súmenle directivos, prensa y demás para hacer un cóctel demoledor. Tras muchos años en este mundo, y a diferencia de lo que pensaba cuando era más joven, la figura del entrenador y su labor son escenciales y no tengo dudas de que tener un buen entrenador en tus filas marca la diferencia.

Se pueden imaginar la de historias que tengo bajo el mando de los entrenadores para los que he jugado (sí, la mayoría no se pueden contar). Una vez llegó uno de ellos diciendo que el calentamiento era un invento de los americanos y que no servía para nada (era de la vieja escuela). Con otro llegamos a practicar las jugadas del equipo rival en el 'parking' del hotel antes de ir al partido. Incluso me contaron de aquel que, tras cancelarse un vuelo por mal tiempo justo antes de salir, se plantó en la cabina increpando al piloto diciendo que él era el entrenador, que él mandaba y que se volaba porque no llegaban a tiempo a entrenarse. Aun así, y con todo, muestren comprensión hacia ellos. Lo especial de su trabajo les hace ser un poco 'especiales'.

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