La chispa del ascenso estaba en Luisiana

White, durante el último partido de la fase de ascenso ante el Náutico Tenerife. /Fernando González
White, durante el último partido de la fase de ascenso ante el Náutico Tenerife. / Fernando González

La base Jay White ha jugado un papel fundamental en el ascenso del Asisa Alhaurín de la Torre

FERNANDO MORGADO

Antes de llegar a Alhaurín de la Torre, Jay White (Jennings, Luisiana, 1993) ya tenía un apodo asignado. Iba a ser 'The Key' –la llave, en español–. La directiva confiaba en que el fichaje de la base estadounidense fuese la chispa que devolviese la ilusión al equipo femenino de Primera Nacional en un momento complicado, cuando el entrenador, Francis Trujillo, apenas se encontraba en los entrenamientoso con cuatro o cinco jugadoras. Meses después, White se ha ganado su apodo convirtiéndose en la 'llave' del Asisa Alhaurín de la Torre para conseguir el deseado ascenso a la Liga Femenina 2 el pasado fin de semana en el pabellón de Los Guindos.

Apenas habla español, a pesar de que el año pasado jugó en esta categoría con el Batalyaws de Badajoz, pero en la pista le basta con algunos gestos para entenderse con sus compañeras y con el entrenador. El sábado dio una lección de baloncesto en la pista de Los Guindos cuando su equipo más lo necesitaba. Ante el gran favorito, el Adareva, White fue la jugadora que más minutos estuvo sobre el parqué, y respondió a la confianza de Trujillo con nada menos que 21 puntos –15 en triples–, tres rebotes, cinco asistencias, dos recuperaciones y 18 puntos de valoración. Un partido perfecto, aunque su humildad le impida estar de acuerdo. «Creo que jugamos un buen partido como equipo y eso es lo que nos hizo ganar», comenta con un marcado acento del sur de los Estados Unidos.

«Trajo la ilusión necesaria para volver a creer. Sin ella no habríamos llegado hasta aquí» francis trujillo, entrenador

«Desde Estados Unidos la sigue mucha gente a través de las redes sociales del club» juan pedro parra, presidente

La parroquia de Jennings, donde creció White, se encuentra a poco más de una hora en coche de Nueva Iberia, ciudad hermanada con Alhaurín de la Torre. A pesar de ser el tercer estado del país con mayor porcentaje de población afroamericana, Luisiana es también un lugar en el que la desigualdad entre razas es patente. White encontró su camino a través del baloncesto en la Universidad Estatal McNeese, donde pudo formarse gracias a su talento para el deporte. Desde sus inicios lleva el apellido de su padre –Johnson– en la camiseta a modo de homenaje. «No pudo firmar mi certificado de nacimiento antes de morir y por eso tuve que utilizar el apellido de mi madre», explica la jugadora.

El club, su familia

Al preguntarle por su vida en España, la estadounidense contesta con cuatro palabras: «Juampe es mi familia». Se refiere al presidente del club, Juan Pedro Parra, que hace tres meses la acogió en su propia casa y que está muy satisfecho con la adaptación de White a su nueva vida. «Va firmando autógrafos por Alhaurín de la Torre y cada vez que subimos algo sobre ella a las redes sociales del club notamos un gran seguimiento desde Estados Unidos» explica Parra. Durante la celebración, es White la que sale del vestuario para intentar bañar al presidente en las duchas. La complicidad total entre todos los miembros del club es una de las claves de su éxito.

Jay White es feliz en Málaga y será una pieza clave del proyecto en la Liga Femenina 2. La directiva y el patrocinador, con la ayuda del ayuntamiento de la localidad, hicieron un gran esfuerzo para ficharla. Su llegada puso en marcha el proyecto 'Baloncesto en inglés', en el que los jugadores de la cantera del Asisa reciben la visita de White en sus entrenamientos para familiarizarse con términos deportivos de origen anglosajón.

Su llegada en febrero revolucionó no solo al equipo, sino a todo Alhaurín de la Torre, donde la paran para firmar autógrafos

Además de los entrenamientos con sus compañeras, la base completa su preparación con sesiones en solitario. «Sin desmerecer el trabajo del resto, es obvio que sin ella no hubiésemos llegado hasta aquí. Nos aporta tanto dentro como fuera de la pista. Trajo la ilusión necesaria para volver a creer», asegura su entrenador. Ella es mucho más modesta: «Creo que ya había bastante química en el equipo, no he tenido que hacer mucho, solo aportar lo que tengo». En su tiro exterior están depositadas muchas de las esperanzas del club que ahora es su familia.

Noticias relacionadas

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos