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Un campo atrás que desvirtúa la Copa

Llull, en el partido de la polémica.
Llull, en el partido de la polémica. / Efe
  • «Yo no noy el encargado de la publicidad, pero también es verdad que la jugada no la protesta nadie», se defiende Pablo Laso

El campo atrás de Sergio Llull antes de dar a Anthony Randolph el balón que aprovechó el estadounidense para forzar la prórroga ante el Andorra y evitó el fracaso del Real Madrid en su debut en Vitoria ha desvirtuado la Copa, que ha amplificado la polémica como consecuencia de una acción decisiva para empujar al campeón hacia las semifinales. Cuando a falta de cuatro segundos el Real Madrid, el rey de Copas, estaba a punto de ser derribado por el modesto Andorra, la acción ilegal de Llull, muy complicada de ver por los árbitros, por no decir imposible, ya que la publicidad en la cancha hace invisible la línea divisoria, propició la igualada gracias al letal triple de Randolph y se alumbró así el camino del poderoso frente al humilde.

En Vitoria se preguntan si el Andorra podría haber reclamado el 'instant replay' para comprobar en el vídeo que Llull pisó la línea del medio campo, aunque en todo caso en ese momento en el equipo del Principado nadie se percató del campo atrás del base balear. Es preciso ver varias veces repetida la acción para confirmar definitivamente que debió ser invalidada y no impedir que el Andorra firmase una gesta ante el defensor del título. Lo cierto es que la afición del Buesa Arena estalló contra el arbitraje, cuando poco antes se había anulado una canasta de Shermadini por presuntos pasos que hubiera fulminado al Madrid, y en la capital alavesa el campo atrás de Llull y los presuntos favores al Real Madrid se han convertido el el tema principal, acaparador de una Copa que ya está en entredicho.

Clamor popular

La afición del Baskonia incluso coreó «¡Era campo atrás!» a partir del segundo cuarto del Valencia-Gran Canaria. El caso es que lo que ya no hay es marcha atrás y este sábado el Real Madrid se enfrentará al Baskonia (18:30 h.). en la primera semifinal, para reeeditar la eliminatoria de la pasada edición del torneo del KO.

El beneficio al grande contra el pequeño es norma habitual, aunque en esta ocasión quede la justificación de la dichosa publicidad -en ambos sentidos, según el rival- en el círculo central del parquet. «No sé si tendrían que poner una línea más clara. Yo no soy el encargado de la publicidad, pero si ayuda a los árbitros, sería lo mejor. Vendría bien cualquier cosa que ayude a tomar las decisiones correctas», señaló este viernes Pablo Laso, a quien, lógicamente, ya no le quedó otro remedio que reconocer que la acción previa al triple que llevó a la prórroga no fue legítima.

«Ayer (por la noche del jueves) no vi la jugada, pero ya la he visto y es campo atrás. Sería absurdo que la viera diferente a todos vosotros, pero también es verdad que no la protesta nadie», se defendió el técnico del Real Madrid. «En el baloncesto puede haber setenta y cinco jugadas en un partido y todas confusas. Es lo bonito de este deporte», comentó el entrenador vitoriano de un Real Madrid que ha ganado cuatro de las últimas cinco Copas y aspira a una plusmarca de cuatro trofeos consecutivos.

«Joan (Peñarroya) tendrá otras jugadas para quejarse y seguro que el Tenerife también», apuntó Laso en alusión al técnico del Andorra que la noche del jueves, a la entrada en los vestuarios del Buesa Arena, demostró su indignación quitándose con rabia la corbata y maldiciendo a los árbitros que le precedían. «El Madrid no tiene que ganar así», se lamentaban gran parte de sus jugadores, golpeados de forma cruel porque consideraban que no sólo Randolph y la mala suerte, sino también el arbitraje, les había arrebatado una posibilidad única de hacer historia.

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