APOTEOSIS... Y TRISTEZA

MANUEL CASTILLO

El pasado fin de semana fue una apoteosis para el deporte español. La prensa y las televisiones de medio mundo dedicaban su primera página y abrían sus informativos con los triunfos de Nadal, Muguruza y Contador, aparte de otros muchos éxitos de nuestros deportistas tanto a nivel personal como de equipo. Sería un atentado periodístico pasar por alto esas gestas en favor, por ejemplo, de Messi, Ronaldo y sus veleidades dentro y fuera de los terrenos de juego o de las críticas a los árbitros en tal o cual equipo, siempre con Madrid y Barcelona por medio. Por eso, tomen nota, por favor: Rafa Nadal y Garbiñe Muguruza, ambos número 1 del tenis mundial; Alberto Contador, un mito del ciclismo que se retira con uno de sus triunfos más sonados en la subida al colosal Angliru; Toni Bou, campeón mundial de trial y Gómez Noya en triatlón; Marc Márquez, vencedor en San Marino, se pone al frente una vez más, del Gran Premio de motociclismo; Pau Gasol se erige en el máximo encestador del Europeo de baloncesto; Damián Quintero, campeón mundial de kárate... Y todo eso sin contar con los triunfos vigentes de Mireia Belmonte en natación; Carolina Marín, en bádminton; Ona Carbonell, en natación sincronizada; Javier Fernández, en patinaje artístico...Y muchos más, entre los cuales están Saúl Cravioto, acumulador de títulos en piragüismo, y Bruno Hortelano, sensacional en atletismo. Un palmarés deportivo del que pocos países pueden disfrutar.

Comprendan que a la vista de lo antedicho, y del orgullo que como españoles nos corresponde, pasemos veladamente por encima de ese disgusto que se volvió a vivir en La Rosaleda. El clamor desatado contra el jeque por sus extrañas maneras de dirigir un club podría ser el principio de una situación irremediable, sobre todo si no se sale al paso con la necesaria presteza; claro que si el remedio ha de ponerlo el más directamente implicado, mal lo vamos a pasar. No obstante, superemos la tristeza.

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