AJUSTADO FINAL

ENRIQUE GLÜCKMANN

El Mundial de Fórmula 1 llegó a Austria, a la pista de Red Bull Ring, propiedad del todopoderoso Dietrich Materchizt, propietario de la archifamosa marca de bebidas energéticas, y a la vez la pista más corta de toda la temporada, situada en la región de Stiria, un lugar idílico que vale la pena visitar en alguna ocasión.

Como cada año, es un circuito donde, dada su escasa longitud y rapidez, es casi una constante que el coche de seguridad haga su presencia, pero este año ha sido una excepción. La carrera fue limpia y hasta las últimas cuatro vueltas pudo darse cualquier resultado. Finalmente Bottas salvó a Mercedes de un nuevo triunfo del Ferrari de Vettel, que cada día parece mas encaminado a propiciar un nuevo batacazo de Hamilton.

El alemán encabeza el Mundial, por su regularidad y por el estupendo uso que su Ferrari hace de los neumáticos Pirelli en carrera, y enfrente tiene a un Lewis Hamilton con demasiados altibajos. Ya le pasó la temporada pasada con Nico Rosberg y le costó el título. Este año, justo a mitad del certamen, corre el mismo riesgo. O se centra o verá cómo le birlan un campeonato que debería ser suyo desde el principio.

Cuando tiene su día, Hamilton es imbatible, pero hoy en día no es suficiente. Ferrari (o mejor, la combinación del coche italiano y Vettel) está muy cerca de los Mercedes y ello hace que el alemán incremente su ventaja carrera tras carrera.

La prueba comenzó con el accidente de Alonso y Verstappen, que fueron golpeados por un alocado Kvyat en la primera curva. Bien es cierto que el fallo en la salida del holandés lo dejo en medio de un pelotón donde cualquier cosa podía pasar. ¡Y no pasó de la primera curva! En siete carreras ha abandonado en cinco, mientras su compañero Ricciardo volvía por quinta vez consecutiva al podio. Y es que para ser campeón del mundo hay que ganar carreras, pero antes hay que acabarlas. Sigo pensando que los Mercedes son aún superiores, pero aquel dominio que tenían se ha acabado, y más en circuitos donde la gestión del neumático es critica, como en este de Austria.

En la Fórmula 1 actual hay dos divisiones. Mercedes y Ferrari están delante y un paso por detrás está Red Bull. Daniel Ricciardo fue para mí el piloto del día. Extraordinario en la salida e impecable en la carrera, subiendo de nuevo al podio tras mantener a raya a todo un Hamilton que finalizó la prueba sumido en una gran frustración. El australiano suena cada vez más como sustituto en Ferrari de un Kimi Raikkonen que una vez más estuvo fuera de juego todo el gran premio.

Si hubiera unos campeones de la 'segunda división', esos serían sin duda los Force India, con dos pilotos muy jóvenes como Pérez y Ocon y con un presupuesto diez veces inferior a los grandes. No dejan de asombrarnos y en esta ocasión además se vieron superados por otro milagro, el Haas de Romain Grosjean, que terminó quinto, con un equipo hecho con medios limitados, probando que con cabeza se puede estar en la Fórmula 1.

Del tema Sainz, sólo un apunte. El español puede apuntar a cualquier equipo grande, pero Red Bull no lo va a dejar salir fácilmente sabiendo de su potencial. Es cierto que la marca de la bebida energética lo ha llevado donde está y no le va a poner fácil su marcha, pero también es bien sabido que Red Bull es una trituradora de pilotos y que acaba con ellos sin piedad ante la mínima duda de competitividad. ¡Un cambio de aires es una necesidad!

Hasta Inglaterra.

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