OJO DE HALCÓN

EL ASCENSO DEL 'SEGUNDO EQUIPO'

Imagino la felicidad de Miguel y 'Juanqui', de 'Torron', Kiko y Luis, de Paquito, de 'Weli', de 'Quique' y Rafa, del personal de las oficinas (José Luis o los anónimos de la cantera), de María (ya jubilada), de modestos currantes del club (encabezados por 'Andy'), de los consejeros consultivos ('el tigre', 'Benba' y Paco), de Jesús (en Newcastle), de 'Fer' (en Catar), de Luis (sufriendo en Vallecas), del gran Julio (en Pontevedra) y del no menos grande Antonio Tapia, de Nabil (en Marruecos). O de Dani, Bernardo, Pablo y Mochón, fascinados con él en el proceso concursal. Por supuesto, de José Carlos, en el Cielo. Y de sus muchos amigos en Málaga, como Víctor o Antonio 'el calvo'. Mi tío Juan, que algo debía de saber de historia del Málaga, dijo aquello de «le ha tocado lidiar con la peor plantilla que hemos tenido en Segunda y la peor en Primera». Benítez, que algo debe de saber de fútbol, dijo aquello de «con lo que ha hecho estos tres años es para hacerle un monumento». Firmó por el Málaga y se comió un ERE en el que tuvo los bemoles de dejar a los cuatro jugadores para que sumaran. Y lo hicieron. Después hizo una plantilla a coste cero y logró ascenderla tras estar toda la segunda vuelta con Salva lesionado, con Baha con un empeine casi roto, con Hidalgo tocado de la rodilla... Sin gol. Y luego aguantó el tipo en Primera con fichajes horrorosos y tiró del filial sin importarle lo más mínimo. Se fue por la puerta de atrás cuando ya tenía apalabrado a Caballero tirado de precio y después reclutó para el Dnipro a un fenómeno, Álvaro Reina. Al modestísimo Alcorcón casi lo metió en la liguilla de ascenso y al Levante (que pagó su cláusula de rescisión) lo ha subido seis jornadas antes, sin despeinarse, con la gorra. «Ya verás cómo sube de calle. 'Juanra' pone firmes a todos y el que se salga...», predijo 'Quique' Ruiz. En Ucrania sólo había un momento sagrado: la hora de ver al Málaga (con tortilla de patatas de ¡Alvarito¡). En su cuerpo técnico los dos últimos años sólo ha habido gente de aquí. Y ya que no puede acompañar a María, su mujer, el Jueves Santo con el 'Chiquito', no perdona pasar la Nochevieja en Málaga, aunque este año se pegara dos palizas de coche en 30 horas sólo para eso. Se llama Juan Ramón Muñiz, aquel por el que sus jugadores 'se mataron' en el Pizjuán para que no lo echaran y un tipo tratado no muy justamente por un sector de la afición. Esté donde esté, su equipo es el segundo de mucha gente en el Málaga. Por algo será. Enhorabuena.

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