Diario Sur

El talento emigra a Estados Unidos

Francis Alonso
Francis Alonso
  • Cada vez es mayor el número de malagueños que disfrutan de becas deportivas en universidades norteamericanas

  • Seis jóvenes,con trayectorias destacadas en las categorías de base, narran sus experiencias al otro lado del charco

El talento deportivo malagueño tiene puestas sus miras en Estados Unidos y cada vez es mayor el número de jóvenes que deciden saltar el charco para compatibilizar estudios y deporte a través de alguna de las becas que ofrecen las universidades norteamericanas. Este es el caso del jugador de baloncesto Francis Alonso, los golfistas Ana Peláez y Gonzalo García, el atleta Guillermo Alcalá, el nadador Gonzalo Rodríguez o la remera Soledad González, entre otros. Todos ellos, con trayectorias destacadas en las categorías de base, decidieron completar su formación en un país donde los estudios son tan importantes como el deporte, y donde las facilidades para compaginar ambos distan mucho de la forma de trabajar que hay en España, como bien explica el nadador Gonzalo Rodríguez: «Aquí nos ofrecen varias opciones de horarios, profesores y días para asistir a las asignaturas. Por lo tanto, como el cuadrante de entrenamiento lo sabemos con antelación, establecemos una agenda para que no nos coincidan las clases con las sesiones de trabajo en la piscina o en el gimnasio».

Esta no es la única ventaja con la que cuentan los becados, como explica la golfista Ana Peláez, medalla de bronce en el Europeo sub-18 disputado en Oslo (Noruega): «Los deportistas tenemos un ‘advisor’ que cada semana nos pregunta cómo llevamos las distintas materias y nos hace un seguimiento de nuestras notas. Además, tenemos clases particulares, pagadas por la universidad, de cada una de las asignaturas». Un lujo que ha llevado a más de un millar de deportistas españoles a disfrutar de alguna de estas becas; muchos de ellos gestionándolas a través de la agencia AGM, una de las más punteras del sector, mientras que otros las han tramitado por su cuenta. La cuantía media de las subvenciones que ofrecen estas universidades ronda los 20.000 euros, que sirven para cubrir el coste del año escolar, la estancia y la manutención, según datos facilitados por AGM.

Gestionar la beca

«Tras aprobar la Selectividad vi en Internet que, uniendo méritos deportivos y académicos, podía obtener una beca para estudiar en alguna universidad norteamericana, así que decidí mandar mi currículum y recibí la llamada del entrenador de remo de la Philadelphia University, Christopher O’Brien», recuerda la exremera del Real Club Mediterráneo Soledad González. El caso del golfista Gonzalo García, campeón de España de dobles mixto junto a Ana Peláez, es distinto: «No quería dejar de jugar bajo ningún concepto, así que a través del entrenador de la Federación Andaluza Castor Gómez, que tiene muchos contactos con responsables de universidades de aquí, pude conseguir una beca en la University of Northwestern Ohio (UNOH)».

Los deportistas destacan la exigencia de los entrenamientos y la mejora que han experimentado a todos los niveles. «Si no hubiera venido aquí sería la mitad de jugador que soy ahora», afirma de forma contundente el excajista Francis Alonso, campeón de Europa con la selección española sub-20 de baloncesto y mejor base del torneo continental. Precisamente, Alonso es uno de los que más tiempo lleva en el extranjero, ya que comenzó su andadura en un Prep School, curso previo a la Universidad.

España es uno de los países que cuenta con un mayor número de deportistas compitiendo en las ligas universitarias de Estados Unidos, aunque no existe un registro oficial que precise cuántos de estos se encuentran becados. Para poder acceder a una de estas subvenciones es necesario haber acabado Bachillerato y aprobar el SAT, la selectividad norteamericana, y superar el TOEFL, la prueba de inglés. Precisamente, el idioma suele ser una de las barreras que deben sortear los malagueños nada más llegar, asegura con una sonrisa Soledad González: «Mi nivel era bastante decente, pero estar a todas horas hablando en otro idioma me provocó dolor de cabeza durante los primeros meses. Ahora, sin embargo, me sorprendo en muchas ocasiones pensando en inglés, y cuando visito Málaga hablo ‘spanglish’ con mi familia».

Experiencias

Estas seis promesas del deporte aseguran que el sueño americano les está permitiendo disfrutar de grandes experiencias. «No podría quedarme con una sola, pero entre todas destacaría la visita sorpresa de mi padre junto a Manolo Rubia (director de Operaciones del Unicaja). A nivel deportivo, lo mejor fue cuando batí el récord de anotación como ‘freshman’ (jugador de primer año) en la universidad», recuerda Francis Alonso. Los momentos amargos son pocos, aunque algunos de ellos han llegado de la mano de las temidas lesiones, como las que han sufrido Gonzalo Rodríguez o Soledad González. «Nada más llegar a Michigan me rompí el tobillo y lo pase bastante mal. Mis padres son médicos y siempre que he tenido algún problema me lo han solucionado, pero al no estar ellos se me hizo muy cuesta arriba. Estuve casi dos meses sin poder nadar, yendo a rehabilitación y andando con muletas en la nieve. Fue un horror, aunque me sirvió para madurar», rememora el nadador.

El día a día, a pesar de las facilidades con las que cuentan, también se hace bastante duro, asegura el atleta del Cueva de Nerja-UMA Guillermo Alcalá:«Me despierto a las 6.00 horas y voy directamente al gimnasio. Depués tengo clases de 8.00 a 14.00, y desde las 15.30 hasta las 18.00 tengo entreno. Más tarde toca ducha, cena y estudiar hasta las doce, que es cuando me acuesto». Los deportistas deben dar el cien por cien en cada una de sus sesiones de trabajo, a lo que se une la obligación de tener un buen rendimiento académico, explica el atleta: «Los americanos creen que somos máquinas y no tienen en cuenta que tenemos que descansar o que hay días que podemos estar de bajón. Ellos solo piensan en entrenar, así que en ese aspecto son bastante cuadriculados».

Todos destacan las diferencias culturales que separan a ambos países. «Lo que más me ha llamado la atención desde el primer día es la dependencia que tienen del coche. Yo suelo ir a mis clases andando, algunas están distanciadas por un paseo de unos quince o veinte minutos, y por eso algunos me llaman loco», se sorprende Alonso. Para Gonzalo García, sin embargo, lo peor es la alimentación:«Solo hay comida basura y es cara».

A la hora de pensar en el futuro, estos seis deportistas se encuentran divididos. Mientras algunos, como Francis Alonso, Ana Peláez o Guillermo Alcalá, trabajan para que esté vinculado al deporte,el resto ven más cercano un porvenir ligado a su formación académica. «He aprendido mucho y he crecido como persona gracias a la natación, pero después de tantos años creo que cuando acabe la carrera es hora de dejarlo», sentencia Gonzalo Rodríguez.