Diario Sur

«Mi sueño fue siempre colgarme una medalla en unos Juegos»

Romero posa en el pabellón de Río de Janeiro nada más recibir la medalla de plata.
Romero posa en el pabellón de Río de Janeiro nada más recibir la medalla de plata. / Sur
  • Jesús Romero, jugador de baloncesto en silla de ruedas. El torreño del Clínicas Rincón Amivel ya está en casa después de obtener la medalla de plata con España en los Juegos Paralímpicos de Río

Jesús Romero, flamante medallista paralímpico con la selección española de baloncesto sobre silla de ruedas, ya está en su Torre del Mar natal, donde ha recibido ya el cariño de los suyos y este martes será recibido por las autoridades locales. Luce con orgullo la plata ganada en la competición más prestigiosa que puede aspirar un deportista en esta modalidad y ahora descansará unos días, pero pronto le espera la vuelta al equipo de su ciudad, el Clínicas Rincón Amivel, donde buscará de nuevo conseguir la permanencia en la División de Honor. Romero, con una docena de minutos en la pista en la final perdida ante Estados Unidos, quiso agradecer en la conversación mantenida con este diario las muestras de apoyo recibidas.

España suele rendir bien en los torneos internacionales, pero ¿esperaba de verdad este éxito?

Si me dicen que iba a jugar la final paralímpica contra Estados Unidos, hubiese dicho que eso era impensable. Pero durante la competición fuimos cogiendo confianza. El equipo demostraba que podía estar entre los mejores, y todo ha ido genial. Con esta medalla colmo mi gran aspiración, que era colgarme una medalla paralímpica con la selección.

Empezaron ganando y el equipo ofrecía buenas prestaciones. ¿Cuándo se dieron cuenta de que la selección podía conseguir algo importante?

Si le soy sincero, estuvimos concentrados en Brasil, y aunque no estábamos jugando mal en los partidos amistosos previos, nuestro juego era muy irregular. Sin embargo, empezó la competición, dimos nuestra mejor cara y encontramos un ambiente genial. Sólo perdimos contra Turquía, y merecimos ganarles. A pesar de eso, acabamos primero de grupo en la primera fase. Después empezaron los cruces, y jugamos a un gran nivel. Aunque Alemania y Gran Bretaña nos habían ganado en otros torneos, supimos jugar nuestras bazas, hasta llegar a la final. No voy a olvidar nunca los minutos que jugué en ese partido.

Usted tuvo una presencia destacada en la final, en la que estuvo más tiempo en la cancha incluso que en cuartos y semifinales. ¿Lo achaca a alguna razón?

En este deporte influyen mucho las rotaciones para cuadrar las puntuaciones. El día que no jugué, anime a mis compañeros, porque éramos una piña. Pero estoy en una nube porque todos queríamos jugar la final, y tuve la suerte de estar muchos minutos en pista, y eso lo voy a recordar toda mi vida. Fue un partido increíble. Tuvimos nuestras opciones, pero el partido al final cayó del lado americano.

Supongo que ha recibido muchas felicitaciones por esta medalla y su actuación.

Ha sido una locura el cariño que he tenido de toda la gente y el interés. Cada vez que acababa un partido tenía muchos mensajes y me hubiese gustado contestar a todos, pero no me daba tiempo.

Suele ocurrir que el logro de medallas repercuta en la promoción y difusión de un deporte. ¿Piensa que será así con el baloncesto en silla de ruedas?

Yo he vivido algo parecido en Londres 2012, aunque allí rozamos la medalla. Ahora esta plata espero que ayude en cuanto a patrocinio. Incluso Teledeporte nos confirmó que hubo casi dos millones viendo la final, pero ahora habrá mucha expectación y supongo que bajará. Yo animo a la gente a que vengan a vernos, que esto es un espectáculo.

¿A quién dedica esta medalla conseguida?

Me he acordado de la gente que me apoyaba cuando tenía que entrenar solo a 40 grados para prepararme torneos, y por supuesto de mi familia, de mis padres, y de la gente que han estado en las malas y, claro, ahora también se merecen estar en las buenas.

¿Es difícil ser profesional de este deporte en España?

Yo ya tuve mi opción de irme de mi pueblo y jugar casi profesionalmente. Ahora, teniendo trabajo en Vélez-Málaga, es más complicado aún, pero ya tengo colmado mi deseo con esta medalla, y ahora sólo quiero seguir jugando y divirtiéndome.