VUELTA AL COLE

Juan Francisco Gutiérrez
JUAN FRANCISCO GUTIÉRREZMálaga

A falta de esas papeletas de las que hablan todos los telediarios nos topamos hoy, de bruces y como si nada, con la ansiada y un poco ansiosa vuelta al cole. Con el primer adiós a los inocentes de Infantil, que desde este lunes sabrán junto a los de Primaria lo que es bueno. Entradita la semana les tocará ya a los de Secundaria: vaya a ser que con los desajustes hormonales se les haga cuesta arriba madrugar un lunes de sopetón.

Junto al trasiego ya familiar de maletas y 'trolleys' a cargo de visitantes foráneos, muchos a la búsqueda de su hogar apalabrado por el móvil, contaremos también desde hoy temprano a toda la muchachada en sus caminos hacia las aulas, casi todos con 'smartphones' en la mochila. En ellas les esperará, no le arriendo las ganancias, el nutrido cuerpo docente. Defiende la Junta de Andalucía en una campaña oficial de promoción -de momento no recurrida, pese a su grave atentado estético- que este curso 2.700 personas reforzarán el profesorado, más de 600 en Málaga. Deberán domeñar a más de 300.000 criaturas de diferentes edades. Tan variopintas que quizá hoy solo compartan un moreno envidiable; o un gran conocimiento de los pesares de Jon Nieve; o una querencia por cantar lo de agrandar el cuarto, en plan Maluma, baby, o por esa otra más infame pero no menos adictiva titulada 'A mí me gustan mayores'. Chiquita tarea la de meter en vereda del conocimiento a estas cohortes. Menuda papeleta.

Qué tiempos estos donde las tabletas ya no son de chocolate, o donde un iPhone y no una maleta Perona es el material escolar codiciado. Pero trae el trajín de hoy, pese a todo, un aire de promesa y de recuerdo, de creencia en la comunidad, de futuro abierto aunque sea con Whatsapp. Y ese pacto de confianza renovada a profesionales abnegados: sin ellos, qué sería de todos. Dicen los expertos que a los colegiales primerizos no debe despedírseles a las puertas del cole en plan drama griego, basta un corto deseo: «Disfruta». No es por enmendarles la lección, pero cómo evitar hoy el clásico y tierno «Ten cuidaíto», ¿eh? Pues eso.

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