Crítica de teatro

Vivas marionetas del sistema

ÓSCAR ROMERO

En el Teatro Echegaray se ha estrenado 'Bel Canto', la obra escrita por Alberto Iglesias y producida por Factoría Echegaray, bajo la dirección de Antonio C. Guijosa. La historia presenta a los tres únicos empleados de una empresa periodística que han sobrevivido a la drástica reducción de plantilla provocada por la crisis del sector y también a causa de la huida de lectores y esta, probablemente, por el escaso interés del staff dirigente hacia la calidad y rigurosidad de lo publicado o por el ahorro que supone el sistema de surtirse solo de agencias de noticias. Solo quedan tres empleados: un solo redactor, al que solo permiten ordenar y maquetar las aportaciones de las agencias, un director que vigila el cumplimiento del horario, censurar cualquier aportación creativa del redactor y aplicar la política dictada por el staff que maneja los hilos de trabajadores y una limpiadora que mantiene la ilusión de ser cantante de ópera. Todos han sido convertidos en marionetas bajo el látigo invisible del poder, pero la tesis que subyace es que hay una sociedad llevada a la desesperación por masivos despidos que han originado y originan pequeñas y grandes tragedias, así como las originada entre los despedidos que, por efectos colaterales, han llevado a muchas personas hasta suicidio. El texto, grandilocuente en el aspecto literario, en algunos momentos, mantiene indudable interés dramatúrgico y cuenta con un montaje dirigido por Antonio C. Guijosa con un sugestivo espacio escénico, pero que obliga a una composición escénica demasiado horizontal, a causa del mobiliario, así como unas buenas interpretaciones individuales, auntue inconexas en volumen fonal y estilo interpretativo. Interesante propuesta, pero con necesidades de conjunción.

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