Las visitas a la Aduana caen en picado

El Museo de Málaga permanece cerrado las tardes de verano, desde el 16 de junio y hasta el 15 de septiembre. /Ñito Salas
El Museo de Málaga permanece cerrado las tardes de verano, desde el 16 de junio y hasta el 15 de septiembre. / Ñito Salas

La merma de usuarios llega incluso antes de la aplicación del horario estival que cierra las puertas del centro a las tres de la tardeEl Museo de Málaga pierde afluencia todos los meses desde el pasado enero

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

El reencuentro con el Museo de Málaga después de dos décadas con sus colecciones almacenadas se prometía una noticia feliz, pero el paso del tiempo sigue ofreciendo motivos para la decepción, incluso para la preocupación. Al sorprendente cierre durante todas las tardes en plena temporada alta turística y a la ausencia de servicios básicos como la biblioteca, el programa de exposiciones temporales, la cafetería o el restaurante, la institución instalada en el palacio de la Aduana suma ahora una caída en picado en la afluencia a sus salas.

Así lo confirman las estadísticas oficiales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, responsable de la gestión del museo de titularidad estatal. El informe determina que desde el pasado enero, la Aduana ha perdido visitantes todos los meses, cayendo la afluencia a menos de la mitad de usuarios entre enero (31.448) y mayo (13.580), con una caída en ese periodo del 56,81%.

Las cuentas también ilustran el limitado 'efecto llamada' que supuso la apertura del museo provincial en la Aduana, ya que tras el primer tirón de diciembre (con 23.046 visitantes desde la inauguración el día 12) y enero, la afluencia al museo desciende de manera más que notable hasta los 23.518 usuarios de febrero, el descenso entre meses más acusado de la serie.

Las estadísticas oficiales de la Junta de Andalucía relacionadas con el número de usuarios en el Museo de Málaga se refieren al periodo comprendido entre el pasado diciembre (desde el día 12, fecha de la inauguración) y mayo. Este periódico ha solicitado a la Junta en varias ocasiones las cifras de junio y julio, cuando el museo sólo ha abierto de 9.00 a 15.00 horas (desde el 16 de junio), si bien la consejería no ha ofrecido esa información.

A la hora de poner en contexto el balance del Museo de Málaga en relación al resto de equipamientos expositivos gestionados de manera directa por la Junta, durante los primeros cinco meses del año la Aduana queda por detrás del Museo de Bellas Artes de Sevilla (152.909), el Museo de Bellas Artes de Granada (114.979) y el Museo de la Alhambra (114.572).

En ese punto conviene recordar que la recuperación del museo provincial después de dos décadas y de la movilización ciudadana que bajo el lema 'La Aduana para Málaga' logró que el mayor edificio civil de la ciudad se convirtiera en sede de la institución cultural no vino acompañada de ninguna campaña promocional ni de difusión por parte el Ejecutivo andaluz.

Ausencia de promoción

De hecho, el mismo día de la inauguración ni siquiera se desplegaron por la ciudad carteles o dispositivos con información relacionada con este acontecimiento crucial para cerrar el círculo de una oferta expositiva malagueña, que en estas dos décadas con el museo 'ausente' ha cambiado de manera radical de manera tanto cualitativa como cuantitativa.

Y si en lo cuantitativo el escenario que presenta la Aduana es preocupante, no lo es menos desde el punto de vista cualitativo. En varios motivos. El Museo de Málaga cumple ahora ocho meses de actividad con asuntos pendientes esenciales para su funcionamiento, financiación y presencia cultural. En el primer apartado, la Junta ni siquiera ha sacado a concurso la gestión de la cafetería de la primera planta y el restaurante situado bajo la nueva cubierta con una espectaculares vistas de la ciudad.

El hecho anterior repercute de manera directa sobre las vías de ingreso del museo, ya de por sí mermadas por el hecho de no cobrar entrada más que a los usuarios procedentes de países no comunitarios. Ya fuera mediante un canon, mediante un porcentaje de los ingresos o mediante una fórmula mixta, el funcionamiento de este servicio traería a la arcas regionales una aportación de la que por el momento carece. Y así será durante los meses que aún se prolongue ese proceso administrativo.

Y en cuanto a la presencia cultural de la Aduana. Ocho meses después de su apertura se desconoce el programa de exposiciones temporales que acompañe a las colecciones permanentes, al tiempo que la propuesta de actividades alternativas (conciertos, presentaciones, conferencias...) ha sido más que exigua en este periodo con apenas un puñado de citas aisladas en fechas muy concretas. Por último, el programa didáctico del museo sigue pendiente de materiales pedagógicos básicos para prolongar entre los escolares la experiencia de conocer el museo antes, durante y después de la propia visita.

Tampoco ayuda a potenciar esa presencia el hecho de que la Aduana cierre sus puertas a las tres de la tarde en plena temporada alta turística (del 16 de junio al 15 de septiembre). La Junta ha justificado la medida en la aplicación del convenio colectivo de los trabajadores de sus museos en la región; sin embargo, el Museo de Almería ha encontrado la fórmula para abrir cuatro tardes en semana durante el verano. Al tiempo, ese argumento ha encontrado la contestación de los propios empleados del Museo de Málaga, que a través de una carta a la dirección de la entidad han lamentado la ausencia de una solución negociada con el tiempo suficiente para que la clausura vespertina no se produjera.

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