«La violencia es adictiva»

El escritor y periodista italiano Roberto Saviano, que publica en España 'La banda de los niños', ayer, en Madrid. :: virginia Carrasco/
El escritor y periodista italiano Roberto Saviano, que publica en España 'La banda de los niños', ayer, en Madrid. :: virginia Carrasco

«España es un paraíso para los mafiosos» dice el autor de 'Gomorra', que desentraña cómo opera el semillero de la Camorra Roberto Saviano Escritor

MIGUEL LORENCI MADRID.

La rabia mantiene vivo, activo y alerta a Roberto Saviano (Nápoles, 1979). Lleva once años en la diana de la Camorra. Se arrepiente «a veces» de haber «jodido» su vida y la de los suyos escribiendo sobre la mafia. Pero no tira la toalla. Vive escoltado las 24 horas y en su ciudad le escupen por airear la mierda mafiosa en libros como 'La banda de los niños' (Anagrama). En él novela cómo unos mocosos se convierten en asesinos adolescentes y queman sus vidas «como los guerrilleros de la yihad». Unos camorristas 2.0 que bullen en las redes sociales y matan desde sus 'motorinos'. En italiano se titula 'La paranza dei bambini'. Paranza es la luz que atrae irremisiblemente a los peces a las barcas de los pescadores.

-¿Está más cómodo en la ficción pura?

-Sí. Paso de la de la no ficción a la ficción, pero sigo en la patria de la novela.

«Los jóvenes camorristas están dispuestos a quemar su vidas como los guerrilleros de la yihad»

-¿Cómo narra la realidad recluido en una burbuja de seguridad?

-Manejo actas de juicios. Testimonios directos. Contactos. Me inspiro en la realidad. Entro en la cabeza de los personajes viviendo una vida que no es la suya.

-¿Qué distingue a los camorristas 2.0 de sus antecesores?

-La diferencia es que viven muy poco y rápido. En tres o cuatro años de actividad acabarán en la cárcel o muertos. Y que alardean en las redes sociales. En su vida no cabe la prudencia. Tienen que disparar. El dinero o lo haces rápido o no lo haces nunca. O todo y ya, o nada para siempre.

-¿Mueren matando, como los yihadistas?

-Están dispuestos a quemar su vida como ellos. Casi todos tienen algo que ver con la droga. Todos saben que acabarán en la cárcel o muertos en las guerras entre bandas. Como los yihadistas que se inmolan en ataques terroristas, creen que engrandecen su vida. Es posible que un chaval de 20 años se haga matar o se mate en acciones criminales. Saben que su recorrido es morir o entrar y salir de la cárcel durante 25 años.

-¿La violencia es adictiva?

-Sí. Crea fuerte dependencia. Como la droga. Es algo muy complicado, porque también me afecta como escritor. Cuando no denuncio esa violencia, no me siento auténtico. Es como si escribiera algo que no es importante.

-Los críos camorristas se ríen de sus condenas a 20 años.

-No me lo esperaba. He ido a muchos juicios de mafiosos y cuando el juez dicta la condena, se quedan muy serios. En cambio, estos chicos se carcajean y lo celebran.

-¿Se reconocen en su relato?

-Me consta que muchos lo han leído en la cárcel. Pero dicen que, comparado con la realidad, he escrito un libro de chistes.

-Lleva 11 años bajo la condena de los Casalesi. ¿Ha merecido la pena?

-Siempre respondo a esta pregunta de manera muy poco valiente. Y no. Nunca merece la pena. Pero las cosas son así y estoy dentro de la burbuja.

-¿Sueña con ser invisible, transformarse físicamente?

-A menudo. Pero no lo hago. Desaparecer sería la única manera de tener una vida normal. Pero quiero seguir escribiendo, opinando. Me he dejado gobernar por la rabia. No me haréis callar, me digo.

-Tiene una vida que nadie querría y un éxito envidible.

-Es la gran paradoja. Es como tener una vida muy activa en las redes sociales que en la realidad es muy insignificante. Mi vida hacia fuera es compleja y llena, pero tengo que vivir blindado.

-Y aguantando que sus paisanos en Nápoles le insulten y le escupan.

-Me detesta el Nápoles camorrista y el anticamorrista. Es normal. Hay algo de envidia y sentido de culpa de quienes no han denunciado lo que yo denuncio. Cuando me acusan de difamar a mi ciudad es como si me acusaran de romper la 'omertá', de traicionar el silencio que salvaguarda a la mafia. Relato sus heridas porque amo a mi tierra. La herida no se cura si la escondes. Se gangrena.

-¿Cómo sanarla?

-Solo sé que Nápoles no puede lograrlo sola. Ni siquiera Italia. O el capitalismo cambia las reglas o no hay solución.

-¿Esta Saviano harto de su personaje?

-Coloco al personaje lo más lejos posible de mí. Intento salvar lo que queda de la persona. No voy a fiestas, no hago vida pública.

-Escribir, su pasión, ¿le ha amargado la vida?

-Me la ha jodido. Hay veces que me disgusta hacer lo que más amo. Que escribir es como luchar en una guerra. Como ir al frente. Pero sé que cada nuevo libro o te hace perder lo que tienes o no merece la pena escribirlo.

-¿España sigue siendo un paraíso para los mafiosos?

-Desde luego. Como Alemania. En España no hay ley antimafia. Pero rebosa de capital mafioso; de la droga y de los cárteles mexicanos y rusos que blanquean aquí. No veis la sangre y pensáis que no tenéis mafia. Y no hay una mafia autóctona. Quizá por el franquismo, que tuvo el monopolio de la corrupción. Paradójicamente, la mafia necesita un sistema liberal. En los sistemas totalitarios la mafia la organizan los jueces y la policía.

-¿El papel de la mujer en la mafia?

-Fundamental. Importantísimo. Más en la Camorra que en la 'Ndrangheta. Cuando los maridos están encarcelados, ellas toman el mando. Son menos sanguinarias, pero a menudo son el motor de la venganza.

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