Una vida entre cuatro cuerdas

Ron Carter, en el centro, durante el concierto de anoche en el Teatro Cervantes. /Álvaro Cabrera
Ron Carter, en el centro, durante el concierto de anoche en el Teatro Cervantes. / Álvaro Cabrera

Ron Carter enamora al Cervantes y recibe el Premio Cifu del Festival Internacional de Jazz en reconocimiento a toda una vida subido al escenario

FERNANDO TORRES

Sin contemplaciones ni más preliminares que la naturalidad que dan los años, Ron Carter y los suyos afinaron sus instrumentos frente al público, como si el ritual fuera parte del espectáculo. El músico de Michigan trajo a las tablas del Teatro Cervantes un sobrio espectáculo al más puro estilo ‘noir’, creando una atmósfera inconfundible en la que era inevitable chasquear los dedos al ritmo de cada tema. Carter está celebrando su ochenta cumpleaños con una gira mundial que ayer aterrizó en el 31 Festival Internacional de Jazz de Málaga, donde demostró, sin perder la sonrisa, que su contribución a la música contemporánea sigue viva y que la técnica y el virtuosismo, al menos en su caso, crecen con el paso del tiempo. Por todo esto, la organización del festival le entregó el Premio Cifu, un galardón creado para reconocer la trayectoria de artistas influyentes en el jazz.

El contrabajista, que ha participado en más de 3.000 grabaciones y ha trabajado junto a figuras míticas en el mundo del jazz como Miles Davis, actuó ayer con la formación Ron Carter ‘Golden Striker’ Trio. Uniformados con un traje de chaqueta y metidos en el papel, Donald Vega al piano y Russel Malone a la guitarra, escoltaron al líder del conjunto en un derroche de coordinación y entendimiento sobre el escenario. El trío clásico de jazz está compuesto por batería, contrabajo y piano, por lo que en esta formación, Malone carga con la mayoría del peso rítmico, sello de identidad de los últimos trabajos de Carter, que anoche volvió a apostar por dar protagonismo a las melodías prescindiendo de la percusión.

La edad de Carter ha hecho que, como compartió ayer con el público en una pausa en la que se dirigió cordialmente a los asistentes , muchos de los músicos con los que ha compartido escenario ya no estén en la escena. «A veces tocamos música de amigos que ya no están», dijo, para introducir un tema en homenaje a Antonio Carlos Jobim, padre de la Bossa Nova. Fue uno de los momentos más sentidos de la noche, en el que los componentes del trío saltaron de la balada clásica a ritmos brasileños, mezclando sensaciones y jugando con las intensidades.

Carter volvió a coger el micrófono para introducir su versión de ‘Candlelight’, una canción que el guitarrista Jim Hall «amaba tocar». Cedió el protagonismo así a Malone durante este tema, compuesto para lucir en las seis cuerdas. El blues meloso y las armonías más tristes se cruzaron en esta oda a la magia de la luz de las velas, canción que acabó con un solo de guitarra en el que Malone hizo un guiño a ‘Somewhere over the rainbow’, dando paso de nuevo al blues y finalmente a un largo aplauso con el que los asistentes rompieron el silencio en el que se había quedado sumido el teatro. Estaban expectantes a los sonidos que se escapaban del amplificador Fender de Malone, sutiles y precisos.

«Una canción bonita»

La noche continuó entre solos y duelos improvisados. La calma volvió con ‘A nice song’, que fue presentada como lo que su propio nombre indica: «Esto no es más que una canción bonita». Este tema, grabado en el álbum ‘Golden Striker’, sirvió para el lucimiento de Donald Vega a las teclas, con soliloquio final a modo de guinda. Sin embargo, el colofón lo puso el propio Carter al comienzo de una de las últimas canciones: el público quería un solo del de Michigan, y llegó en una mezcla de técnicas y acordes imposibles que acabaron jugueteando con el famoso suite N1 para chelo de Sebastian Bach.

El premio ‘Cifu’ que recibió Ron Carter fue creado el año pasado por la organización del festival en honor al periodista radiofónico Juan Claudio Cifuentes, responsable de acercar el jazz en España, que falleció en el 2015. Mario Benso, en representación de la Fundación CifuJazz, fue el encargado de hacer entrega del galardón minutos antes de que diera comienzo el espectáculo. Benso recordó que Cifuentes le tenía mucho cariño a Málaga y a su festival, antes de invitar a Carter al escenario. El contrabajista recibió el galardón agradecido, entre aplausos y haciendo reverencias al público. El año pasado, el reconocimiento fue entregado a Lee Konitz.

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