Fito y los Fitipaldis: Veinte años de boina y rock and roll

Fito y los Fitipaldis, durante su concierto de anoche en Málaga. /
Fito y los Fitipaldis, durante su concierto de anoche en Málaga.

Visitan Málaga en su gira de aniversario, con un concierto que contó con varios artistas invitados

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Entre la boina y la barba hay unas gafas de ver que se oscurecen con el brillo de los focos. Lleva pendientes, camiseta negra, botines y una guitarra que, al igual que su rostro, refleja el paso de los años sobre las tablas. Tras una pequeña introducción acústica, la banda hace su aparición, se encienden las luces y un letrero ilumina el auditorio: Fito y los Fitipaldis. Cada una de esas letras es sinónimo de diversión dentro y fuera del escenario, fruto de un concepto que ha trascendido los límites del rock y cualquier género musical durante dos décadas de estribillos pegadizos y soldaditos marineros. Anoche Málaga fue testigo de que la música sigue viva, y de que veinte años se merecen una celebración sin reservas.

Fito Cabrales y los suyos han visitado Málaga en múltiples ocasiones, pero el concierto de ayer tuvo un carácter especial. Quizá porque no había que presentar ningún nuevo trabajo; tal vez porque en esta gira, llamada '20 aniversario' solo pretende compartir la pasión del músico con sus seguidores, sin pretextos ni discos que vender. Puede que por ese motivo el bilbaíno se permitiera empezar con 'Siempre estoy soñando', del álbum 'Lo más lejos a tu lado' (2003) una pieza que no es precisamente de las más populares de su repertorio. Sin embargo, pese a ser de las canciones menos conocidas del conjunto, el público coreó desde el primer «aunque me arranquen los huesos yo quiero seguir cantando».

«¡Buenas noches Málaga!». Con ese breve saludo, gritado al final del mítico 'Por la boca vive el pez', Fito dio por finiquitada la oratoria de la primera parte del concierto y cedió protagonismo a las canciones. Título tras título, estribillo a estribillo, los asistentes acompañaron al bilbaíno, sin importar el disco o la fecha en la que fue lanzada la canción. El Auditorio Municipal se llenó para ver al rockero y cantó como un fitipaldi más.

«¿Cómo estáis, bien?», lanzó, divertido, antes de las notas iniciales de 'Garabatos', uno de los temas más sonados de su último disco de estudio 'Huyendo conmigo de mí' (2014). En mitad de la pieza, aprovechando un cambio de intensidad, la banda hizo un prolongado silencio mientras que el escenario se quedó a oscuras. El público reaccionó con gritos y aplausos justo antes de que la banda volviera a sonar dando paso a los solos. Tras un pequeño descanso, el cantante se quedó solo en el escenario con su fiel saxofonista, Javier Alzola, y Muchachito Bombo Infierno (su conjunto hizo de telonero de la velada). El trío acústico realizó una divertida versión al estilo country de 'No soy Bo Diddley' y otras canciones de diferentes épocas.

La velada continuó, repleta de momentos en las que Fito cedió el protagonismo a sus compañeros de faena, destacando el papel de Carlos Raya a la guitarra solista, una pieza fundamental del conjunto tanto en los directos como en la producción dentro del estudio. Fito invitó al escenario a más amigos, como a los componentes de Los Zigarros, con quienes interpretó su versión rockabilly del 'Deltoya' de Extremoduro. «Lo bueno de esta gira es que podemos estar aquí en Málaga celebrando con artistas a los que admiramos», dijo.

Tal y como tiene acostumbrado el bilbaíno a los suyos, la fiesta continuó soñando hasta pasadas las doce de la noche, con energía para todos. «Vamos a seguir cantando, ¡a jodernos la garganta esta noche!».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos