Unamuno vence y convence en París

Unamuno abandona la Universidad de Salamanca, cuando era rector, tras su choque verbal con el general Millán-Astray. :: EFE/
Unamuno abandona la Universidad de Salamanca, cuando era rector, tras su choque verbal con el general Millán-Astray. :: EFE

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS.

Miguel de Unamuno vence y convence en París. La ciudad donde se autoexilió en 1924 le brinda refugio y blindaje ante la polémica surgida en España sobre su altercado en 1936 con José Millán-Astray. Sus biógrafos, los hispanistas franceses Jean-Claude y Colette Rabaté, defienden el espíritu de resistencia de aquel mítico enfrentamiento con el fundador de la Legión. Gracias a sus gestiones, ayer fue inaugurada una placa conmemorativa en la morada parisiense de su destierro voluntario.

Los Rabaté no entienden muy bien una polémica que tildan de estéril. En el origen está 'Arqueología de un mito', obra del historiador Severiano Delgado, bibliotecario de la Universidad de Salamanca. En la investigación refuta el relato oficial del encontronazo con el militar y sostiene que el pensador nunca dijo «venceréis pero no convenceréis». A su juicio, se ha exagerado el dramatismo del episodio para fabricar una leyenda en torno al discurso pronunciado por el rector aquel 12 de octubre de 1936, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca.

«Más allá de la letra se ha respetado el espíritu», alegó Jean-Claude Rabaté en un coloquio en el Instituto Cervantes de París. Desde su punto de vista es secundaria la literalidad de una cita de la que no existe constancia documental. «La idea de que 'vencer no es convencer' ya estaba presente en la primera conferencia que Unamuno pronunció en Bilbao y 50 años después su pensamiento no había cambiado», argumentó el catedrático emérito de La Sorbona.

Las palabras del escritor español fueron reconstruidas al cabo de un lustro por el profesor Luis Portillo, exiliado en Londres, a través de los testimonios de personas presentes en el acto. «Es una historia escrita de oídas, una recreación literaria. No se sabe exactamente lo que dijo, pero da igual. El espíritu del 12 de octubre sigue vivo. Ese discurso pertenece a la cultura republicana y forma parte del patrimonio español», sostuvo el hispanista.

Textos posteriores

Rabaté y su esposa Colette, profesora de Lengua, Literatura y Civilización Española, recordaron que sólo se cuenta con las 40 palabras que Unamuno escribió en un sobre mientras intervenían los demás oradores. Pero aportaron textos posteriores a aquel 12 de octubre del ya exrector, en los que atribuye su destitución por el Gobierno franquista a «haber dicho que vencer no es convencer ni conquistar es convertir».

«¡Hubiera usted oído aullar a esos dementes de falangistas azuzados por ese grotesco y loco histrión que es Millán-Astray!», escribió en una carta al escultor Quintín de Torre. «Qué cándido y qué ligero estuve al adherirme al movimiento de Franco», le confesaba a su amigo en uno de esos documentos rescatados por el matrimonio galo en su ensayo 'En el torbellino. Unamuno en la Guerra Civil' (2018), complemento de su biografía publicada hace nueve años.

Los Rabaté discreparon de la pretensión de minimizar la importancia de un episodio presentado ahora como banal e intranscendente. «Lo que me fascina es la construcción de un mito de la memoria colectiva», resaltó el catedrático. «Es el símbolo de la resistencia de Unamuno a la fuerza por la razón y una rectificación de su postura del 18 de Julio, una redención», valoró.

Este matrimonio de hispanistas se sumaron al homenaje a Unamuno que autoridades, familiares y personalidades le rindieron ayer en París. Una placa fue descubierta en el hotel, hoy un restaurante, de la calle La Pérousse número 2, en el que el fugitivo se instaló el 30 de julio de 1924 tras huir de Canarias. Desde el punto donde fue colocada la placa parte una ruta unamuniana elaborada por los Rabaté por los lugares parisinos que frecuentaba Unamuno.

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