'Westworld': La rebelión de los androides

James Marsden y Evan Rachel Wood, en una escena de la serie 'Westworld'. /
James Marsden y Evan Rachel Wood, en una escena de la serie 'Westworld'.
Sur en serie

La serie de HBO regresa con ganas de generar el caos que prometió el final de la primera temporada

MIGUEL ÁNGEL OESTE

El piloto de la segunda temporada de la esperada 'Westworld', creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy, sigue el modelo de la continuación con lo sucedido en el último episodio de la anterior temporada cuando los anfitriones se rebelaron y mataron a los huéspedes. Había varias formas de continuar. Esta se antoja la más serial y continuista con el relato, pues lo que hace es resituar a los personajes principales tras el conflicto del décimo episodio de la primera temporada, pero sin hacerlos avanzar psicológica ni físicamente. Como si todos, androides y humanos, siguieran en cierto modo en el mismo bucle. Y es que dichos cambios ya se habían producido en la primera temporada.

Por si alguien no está familiarizado con la serie, comentar que 'Westworld', inspirada en la película original de Michael Crichton, recrea el Oeste habitado por robots (anfitriones) para que los humanos ricos (huéspedes) vivan experiencias y se encuentren a sí mismos. Los autómatas viven en un bucle sin retorno: cada día nacen y mueren en una misma historia hasta que algunos empiezan a cuestionarse su naturaleza y a mezclar historias después de ser reprogramados.

¿Realidad o sueño?

El piloto de la nueva temporada comienza de un modo similar e inspirado en el inicio de la serie, esto es, con un diálogo entre Dolores (Evan Rachel Wood) y Bernard (Jeffrey Wright). Si en la primera temporada Bernard le preguntaba a Dolores si se cuestionaba la naturaleza de su realidad y ella le respondía que no, en este arranque, cuando ya sabemos la verdad sobre Bernard, este le dice «Los sueños no son reales. Solo ruido». «¿Y qué es real?», le pregunta Dolores. «Lo que es irremplazable». Si, como ya he señalado, los personajes principales son posicionados en la nueva situación del parque temático, a la vez se percibe que en la segunda temporada las reflexiones serán más puntuales y se dará predominio a la acción. Pero es una mera intuición sacada del piloto. Lo cual, tal vez, sea un error, pues esta ficción especulativa y existencialista se distanciaba de otras propuestas precisamente cuando cuestionaba los porosos mecanismos de la creación en ese doble juego de vida y narración.

De hecho, en una las secuencias que plantea el reverso de lo visto la temporada precedente, Dolores -esa mujer robot cándida que se ha transformado en una mujer del salvaje Oeste- atrapa a unos humanos y entonces es ella quien les pregunta si se cuestionan la naturaleza, qué les motiva, y como no responden, aterrados, es ella misma quien les facilita las respuestas: «La supervivencia. Matar. Queréis dañar…».

Reversos

Sobre estas escenas de contrarios se articula el episodio a fin de proponer y preparar la consecuente acción de las distintas tramas de Bernard, Dolores, Maeve (Thandie Newton), y William/El Hombre de Negro (Ed Harris), principalmente. Cada personaje tiene un propósito y lo mueve un deseo. Pero si antes todo parecía controlado por la ficción o por las reglas y códigos de la ficción que escribían la rutina de los anfitriones, ahora el caos, es decir, la vida, la improvisación se ha apoderado del parque y de las supuestas peripecias de los protagonistas. Y, sin embargo, las preguntas suenan más altas, se hacen más visibles: ¿esto está presente en el piloto como concepto o como verdadera amenaza parafraseando al Hombre de Negro? ¿La violencia y la naturaleza humana y artificial se cuestionan más allá de las líneas que exponen o se imbrican en la historia? 'Westworld' ambiciona colocarnos en muchos lugares distintos, formulando posibilidades sobre la capacidad de la ficción para transformar la vida y, en paralelo, preguntas sobre la vida, sus miedos y aspiraciones en relación a la esencia del ser humano y lo que somos.

¿Lo consigue? Quizá en las respuestas exista una parte de sensación a como cada telespectador reciba la serie. Lo que no es una sensación son determinados aspectos formales que, como es obvio, encuentran su correlación con el fondo.

¿Repetir o impactar?

El episodio tiene problemas estructurales y de ritmo al extender algunas secuencias, aunque también por repetir información. Porque este piloto es una refundación de lo ya visto. O expuesto de otra manera: una especie de episodio resumen; uno que en determinados momentos podría ser impactante (y que lo es por concepto) pero que al ponerlo en imágenes resta e incluso le hace disminuir el posible impacto, ya que la puesta en escena resulta por un lado afectada y, por otro, plana, carente de fuerza y estilo. Tampoco hay una reelaboración del western al margen de la cita o la identificación. La cámara suele moverse en los primeros planos aunque no siempre obedece a un propósito. Si en algunos diálogos prima la cadencia y el ritmo, en otros pesa más lo enfático, elemento que se corresponde con determinados movimientos de cámara.

Pues bien, a pesar de lo expuesto, 'Westworld' es una teleserie de indudable interés, que en ocasiones sabe medir tiempos, dejar un eficaz cliffhanger al final del episodio para enganchar a la audiencia, y plantear temas relevantes. Otra cosa es que la serie de Jonathan Nolan y Lisa Joy se identifique desde otros títulos de HBO, que el cuidado en el diseño de producción se confunda con puesta en escena, o que las citas filosóficas, literarias y cinematográficas no sean más que acotaciones. Por eso, y a tenor de este piloto la serie mantiene el mismo conflicto hostil entre lo que quiere y los modelos en los que se refleja de la primera temporada.

Danis Tanovic y Bostjan Vrhovec, en 'En tierra de nadie'.
Danis Tanovic y Bostjan Vrhovec, en 'En tierra de nadie'. / IMDB

Nuevas producciones

El desembarco de HBO en Europa se amplía, pues desarrollará distintas producciones propias con importantes directores europeos como Lukas Moodysson en Suecia y Danis Tanović en Croacia. El primero ha empezado a rodar 'Gösta', mientras que el segundo, ganador de un Oscar ('En tierra de nadie'), rueda 'Success'. 'Gösta' es una comedia de ocho episodio creada por el propio Lukas Moodysson y que él describe como «una comedia con notas de Dostoevsky; lo más divertida y lo más seria que sea posible». Gira alrededor de un psicólogo infantil de 28 años que consigue su primer empleo en una pequeña ciudad rural a donde se traslada desde Estocolmo para vivir en una cabaña en mitad del bosque. Por su parte, 'Success', creada y escrita por Marjan Alčevski, es un complejo drama de seis episodios ambientado en el Zagreb actual que sigue las historias interconectadas de cuatro desconocidos que tendrán que unirse irrevocablemente como consecuencia de un violento suceso. Como las consecuencias de sus acciones están a punto de afectar a sus vidas, estas cuatro personas corrientes, procedentes de distintos ambientes, deciden luchar por recuperar el control de sus vidas.

Estas producciones propias se estrenarán en simultáneo en la plataforma de HBO a nivel mundial.

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