TIEMPO FINAL

BOQUERINI

Anoche se puso punto final a una de las series más inteligentes, fantásticas y divertidas de los últimos tiempos. Una serie que ha llenado TVE de premios. Pero también la más maltratada por la televisión pública. Hablamos de 'El Ministerio del Tiempo'. Por primera vez la cadena ha contado con una serie original cuyos derechos se han vendido internacionalmente, que ha demostrado que aquí también se hacen series de prestigio, con las que se puede ir por el mundo con orgullo y la cabeza bien alta. Y, sin embargo, TVE le da cerrojazo. Ayer se vivió el tiempo final.

Han sido solo tres temporadas, separadas por largos espacios de tiempo, que cada vez han ido en un horario más imposible. Esta última decidieron dividirla en dos partes, antes y después del verano, después de que su estreno se fuese posponiendo hasta el pasado junio. Y la segunda mitad de temporada cada vez empezaba más tarde, después del espacio de Cárdenas -nunca entenderé qué ha visto TVE en él para mantener ese bodrio en 'prime time'-, y encima a dos capítulos del final lo cambian de día. 'El Ministerio del Tiempo' ha sufrido un maltrato tan inaudito por quien estaba obligado a cuidar y mimar la serie, que resulta un milagro que con tantos elementos en contra todavía hubiese quien tuviese la santa paciencia de seguirla, de día en día, de hora en hora, aguantando el final del despropósito de Cárdenas, que siempre se ha metido en el horario de 'El Ministerio...'. Aunque esta temporada ha sido más 'oscura' que las anteriores (la desaparición en el tercer episodio de Amelia Folch ha hecho daño a la serie), ha contado con episodios de una brillantez extraordinaria.

Hoy por hoy, todo indica que no habrá cuarta temporada. ¿Podría pasar a una cadena privada o a una plataforma digital (ya está en Netflix)? Sin duda, pero los derechos son de Televisión Española, que actúa como el perro del hortelano. Pero no perdamos la esperanza. Los actuales dirigentes de TVE tienen los días contados. El Parlamento ya está manos a la obra con lo que será la futura televisión pública y cómo se elegirán a sus responsables. Y cuando lleguen los nuevos, estaría bien que entre sus primeras decisiones se replanteasen el nuevo 'Ministerio del Tiempo'. Aún queda un rayo de esperanza.

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