TARDES DE CICLISMO

ÓSCAR BELLOT

La ciudad francesa de Nimes dará mañana el pistoletazo de salida a la 72ª edición de La Vuelta a España. La contrarreloj por equipos de la que saldrá el primer maillot rojo abrirá tres semanas de ciclismo que culminarán el 10 de septiembre con la llegada del pelotón a Madrid, donde se coronará al vencedor de una carrera cuya emoción en los últimos años no ha tenido nada que envidiar a la del Tour de Francia. Por el contrario, el espectáculo brindado ha sido superior al de la 'Grande Boucle' merced al acierto de los organizadores al salpimentar el recorrido con un puñado de finales explosivos de etapa que hacen que casi en cualquier jornada pueda haber espacio para la encerrona que ponga patas arriba la general. Y, por supuesto, a la ausencia de un tirano que sojuzgue a sus rivales. Porque Chris Froome domina con puño de hierro al otro lado de los Pirineos, pero a este son muchos quienes se sienten con ánimos de desafiarle. Para narrar cuanto acontezca en las carreteras están listos una vez más Carlos de Andrés y Perico Delgado.

Con este serán 18 los años en que el periodista y el exciclista devenido en comentarista amenizarán las tardes del aficionado al deporte del pedal con sus lúcidos y amenos análisis de cuanto suceda al pelotón. Una dupla que, durante 23 días, se convierte en parte integrante de nuestras familias exponiendo las trampas del recorrido, focalizando la atención en las debilidades y fortalezas de los favoritos y complementando sus disquisiciones deportivas con datos siempre interesantes sobre las maravillas de la arquitectura y el paisaje que se abre ante los ciclistas mientras estos andan enfangados en sus ataques y contrarréplicas.

La Vuelta, como el Tour, enriquece las sobremesas veraniegas, por mucho que una y otra vez sus narradores tengan que escuchar la frase de «menuda siesta me pego con la etapa». El peso de la canícula, sumado a las copiosas comidas a que nos entregamos por estas fechas y la distensión estival conforman un peligroso cóctel que muchas veces hace inevitable una cabezada que, por otra parte, se acoge con alborozo. Pero cuando la carrera se pone al rojo vivo, De Andrés y Delgado siempre están ahí para disparar la alarma en nuestro cerebro y hacer que nos sumerjamos de pleno en el sufrimiento de los ciclistas en pos de la gloria.

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