Cuando el sueño se llama Guadalix. Así ha sido el 'casting' de Gran Hermano Málaga

Cuando el sueño se llama Guadalix. Así ha sido el 'casting' de Gran Hermano Málaga

Quieren huir de la rutina, dar un giro a su vida y demostrar que ellos lo valen. Estos son algunos de los aspirantes que se han presentado hoy en Málaga al 'casting' de Gran Hermano 18

PATRICIA PINEDA

Apenas tienen unos segundos para venderse. Hay nervios y algunos incluso llevan un texto preparado. Los hacen pasar en grupos de ocho o nueve. Les señalan y les lanzan una pregunta. "Cuéntanos por qué debes entrar y cuáles son tus virtudes".

Es Gran Hermano 18, la revolución ha llegado. Es el eslogan de este año del archiconocido programa de Telecinco. El 'casting' celebrado este viernes en Málaga sí ha revolucionado el centro de la capital. Desde la misma noche del jueves, cuando empezaron a arremolinarse los primeros aspirantes a la puerta del hotel Room Mate Larios. Luego la cola fue creciendo y creciendo. Cruzó la plaza de la Constitución y terminó adentrándose en calle Nueva. Así hasta bien pasado el mediodía.

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Un número y una pegatina dan el acceso, pero eso tampoco asegura nada. Son demasiados y las horas de espera no son una garantía. En la cola se escucha que han repartido cuatro mil números, pero no todos terminarán entrando. Finalmente llegan las quejas. La organización decide cuando corta. Si tienen lo que buscan ya no pasa ni uno más.

Entre los perfiles de los aspirantes al concurso hay de todo, desde los que llevan varios años seguidos presentándose, hasta los que solo vienen a probar suerte y no piensan regresar más. Las razones para querer entrar son muchas, algunos quieren fama, otros salir de la rutina, y muchos afirman que solamente buscan vivir la experiencia.

Tatiana fue madre con 17 años.
Tatiana fue madre con 17 años. / P. P.

Tatiana, dependienta, 20 años «Quiero salir de la rutina de ser madre. Quiero ser yo en estado puro»

Tatiana es de las que no puede con la rutina. Al menos, eso asegura ella. Tampoco soporta que le lleven la contraria. "Me pongo histérica cuando me dicen que no llevo razón", afirma rotunda esta joven de 20 años que fue madre hace tres. "Ahora el niño le toca al papi", comenta sin tapujos. Asegura que tiene un sueño, como todos los que se agolpan en esa cola interminable. Entrar en la casa de Guadalix, claro. "Estoy harta de mi rutina. Quiero salir de la rutina de madre", insiste.

Sabe que puede ser polémica y "dar juego" (todos dicen lo mismo) si consigue su pase dorado. "Puedo ser un incordio para todo el mundo, porque no me gusta que me lleven la contraria". Tampoco soporta la suciedad, ni a los "puercos" dice sin cortarse ni un pelo. Dependienta de profesión, se autodefine sin modestia alguna como "la revolución de este año", en un guiño al eslogan del programa.

A Darío, su marido se lo ha dejado claro: lo echarían en la primera semana.
A Darío, su marido se lo ha dejado claro: lo echarían en la primera semana. / P. P.

Darío, militar, 30 años «Soy transplantado de riñón y quiero entrar para concienciar a las personas»

Darío es de Cádiz y se unió a la cola para el 'casting' de Gran Hermano a las 5 de la madrugada. Es de los que en pocos minutos se abre y te cuenta su vida. De carrerilla. Lleva con su marido 10 años; se casaron hace dos. «Me presento porque creo que soy una persona especial. Todo el que está a mi alrededor me quiere».

Cree que sería polémico dentro de la casa. "Mi marido me dijo que en la primera semana me voy a la calle". Es militar, pero quiere cambiar de trabajo. «Me da igual de lo que sea, pero quiero cambiar de ambiente. En mi trabajo, con la disciplina que tienen, me dirían que no hablara de ciertas cosas».

Darío tiene también una misión, o eso se trasluce por sus palabras. Hace cuatro años sufrió un trasplante de riñón. Fue su hermano quien se lo donó. «Quiero demostrar que somos personas normales. Yo trabajo, bailo, canto y estoy perfectamente de salud. Quiero entrar para concienciar más a las personas».

Isa se define como sociable y cariñosa.
Isa se define como sociable y cariñosa. / P. P.

Isa, dependienta de unos grandes almacenes. 35 años «Dejaría mi trabajo sin ningún tipo de duda»

"No digas donde trabajo", nos pide Isa. Lleva trabajando en ese sitio que no podemos decir más de 14 años. Aun así, lo tiene claro. Si el 'reality' la llama, ella lo deja todo. Trabajo incluido.

¿Sus credenciales? "Debería entrar por mi carácter: soy supersociable, extrovertida, cariñosa...". Insiste en que puede aportar muchísimas cosas buenas en la casa. Intenta convencernos de que no es polémica, si no que es la polémica la que viene hacia ella. "Las personas me suelen buscar", se justifica.

Susani asegura que nunca se calla nada: "Digo las cosas a la cara".
Susani asegura que nunca se calla nada: "Digo las cosas a la cara". / P. P.

Susani, brasileña, 30 años. «En redes sociales soy muy conocida. Ahora me toca serlo a nivel nacional»

Susani es brasileña y caprichosa. Las redes sociales se le quedan pequeñas. "Ahora toca hacer un cambio para ser conocida a nivel nacional", comenta.

Quiere un cambio en su vida de 30 años. "No hago nada. Vivo la vida en relax". Tiene ganas de entrar en Gran Hermano, aunque teme las peleas y casi se teme a sí misma. «Nunca me callo, digo siempre las cosas a la cara, le duela a quien le duela. Llevo bien las críticas porque me hacen más fuerte».

Aun así, asegura que es de las que cosecha adhesiones. No es que se vea ya entrando en la casa. Es que directamente se ve saliendo. «Cuando salga estoy 100% segura de que mi gente me recibirá con los brazos abiertos, sobre todo porque soy muy alegre».

Ulises regresó a España tras el atentado yihadista ocurrido en el aeropuerto de Bruselas hace un año.
Ulises regresó a España tras el atentado yihadista ocurrido en el aeropuerto de Bruselas hace un año. / P. P.
Ulises, 37 años, trabaja en la obra «Si entro, la voy a liar»

Ulises es de Málaga. Trabajaba en Bruselas, pero decidió regresar a España tras el atentado yihadista ocurrido hace un año en el aeropuerto de Bruselas, donde murieron una treintena de personas. Allí ganaba el doble, pero el miedo pudo más.

Cuenta que él antes no era así, pero que la muerte de su padre le cambió. «Mi padre falleció con 40 años, era mi amigo, y no me pude despedir de él. Salí de la calle, me puse a estudiar, y me fui a Bruselas a trabajar», asegura Ulises. .

Avisa de antemano que si entra la va a liar. «Me gusta pasármelo bien, no voy a estar todo el día durmiendo, no me gustan los lloriqueos de me quiero ir».

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