‘Runaways’: Apuntes sobre padres e hijos

Los protagonistas adolescentes de la nueva serie de ficción. /Sur
Los protagonistas adolescentes de la nueva serie de ficción. / Sur
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HBO estrena una producción de Hulu basada en un cómic de Brian K. Vaughan (’Saga’), en la que seis adolescentes descubren terribles secretos de sus padres

MIGUEL A. OESTE

Uno. Cuando uno es adolescente la distancia con los padres resulta patente. Desde la perspectiva juvenil incluso se puede considerar a los padres un incordio absoluto; o con otras palabras: personas que joden la vida de los hijos. Brian K. Vaughan, uno de los guionistas más lúcidos en el mundo del cómic, autor de historietas como ‘Saga’, ‘Y, el último hombre’ o esta ‘Runaways’, junto con los dibujos de Adrian Alphona, siempre se ha preocupado por la disidencia entre jóvenes y adultos, atento a cuestiones familiares y a las necesidades de unos y otros.

Dos. Si los cómics de superhéroes están dirigidos, al menos en su mayoría, a un público adolescente, ‘Runaways’ se proyecta como el espejo en que los jóvenes pueden mirarse. Es decir, como esa vía de escape en la que la ficción retrata los problemas de cualquier joven mediante aventuras emocionantes en las que descubrirse, pues ser joven es descubrir y descubrirse a sí mismo.

Tres. Creada por Josh Schwartz y Stephanie Savage, y producida por Hulu, la adaptación de ‘Runaways’ de las viñetas a la ficción serial es una efectiva mezcla de géneros y referencias que se nutre del original, pero que también se mira y se proyecta desde otros melodramas juveniles realizados para la televisión. Por algo, Josh Schwartz es el creador de ‘The O.C.’, en la que también trabajó Stephanie Savage. En el visionado de los cuatro primeros episodios uno encuentra toques fantásticos y de superhéroes, pero no demasiados, elementos de comedia, de melodrama familiar y juvenil, de angustias y romances adolescente, todo ello aderezado con suspense y con una dosificación de la información estudiada.

Cuatro. ‘Runaways’ retrata la cotidianidad de seis jóvenes con recursos que se conocen desde la infancia por la relación que mantienen sus padres, pero que se han separado por diferentes circunstancias. A su vez, ejemplifican las cuatro etnias y distintos estereotipos que conectan con prácticas próximas a la contemporaneidad. Alex (Rhenzy Feliz), el afroamericano nerd y freak; Gert (Ariela Barer), la feminista y activista social; Nico (Lyrica Okano), la oriental oscura y gótica; Molly (Allegra Acosta), la hispana fuerte que perdió a sus padres y vive adoptada por la familia de Gert; y los caucásicos Chase (Gregg Sulkin), el deportista fuerte, y Karolina (Virginia Gardner), la rubia guapa y perfecta que quiere ser ella misma. Frente a los adolescentes, los padres, ese mundo adulto tan cercano como distante, al tiempo que se reflejan modelos diferentes, esto es, padres estrictos, enrollados, etcétera.

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Cinco. La ficción serial se aleja del cómic en cuanto a la asimilación de los poderes de los adolescentes y el descubrimiento de lo que son los padres realmente, así como en la propia aventura. En la teleserie, tanto los adolescentes como los adultos están arrastrados por el pasado y por los secretos y deseos de unos y otros. La acción se desarrolla con armonía pero sin precipitarse, desplegando sus elementos de un modo coherente y eficaz a pesar de una planificación más bien descriptiva del ambiente y los personajes durante los cuatro primeros episodios. De hecho, será el enigma de lo que representan los padres lo que vuelva a unir a estos seis jóvenes tan diferentes, unidos por lazos afectivos. Las relaciones que se entablan entre ellos funcionan mejor que la de los adultos, más básicas y melodramáticas en la funcionalidad narrativa.

Seis. Lo coral de las interpretaciones sí marca bien la brecha generacional, estableciendo vasos comunicantes entre lo que son los padres y lo que los hijos pensaban o ni siquiera se planteaban sobre ellos. Los padres forman un extraño grupo llamado ‘El Orgullo’ que tiene vinculaciones con temas inmobiliarios, científicos, biológicos y con una iglesia inspirada claramente en la Cienciología. Los hijos tratarán de averiguar qué ocurre después de un incidente que ven por azar. Los poderes que empiezan a vislumbrarse en alguno de los adolescentes representan sus dudas e inseguridades. En este sentido, esas manifestaciones físicas funcionan como metáfora de los anhelos y miedos de los jóvenes a los cambios, la sexualidad, como a lo que realmente son o quieren ser en el inevitable paso de la juventud a la adultez.

Siete. Hasta el momento, lo mejor de ‘Runaways’ se encuentra en las enormes posibilidades que presenta. Aunque se ha alejado del cómic intencionadamente para desarrollar caminos más naturalistas con un ritmo más pausado, logra mantener su espíritu y vincularse con perspicacia a las series en las que se mira, que podrían ir desde ‘The O.C.’ a ‘Buffy, cazavampiros’. Y es que cualquier serial que exponga la educación sentimental y los inevitables ritos de iniciación de los adolescentes con cierta chispa y óptica contemporánea en el tratamiento de problemáticas de hoy es de agradecer. Y ‘Runaways’ lo hace.

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