¿Qué me pasa, doctor?

Dylan Minnette y Katherine Lengford, de ‘Por trece razones’.
Dylan Minnette y Katherine Lengford, de ‘Por trece razones’. / Sur
Interferencias

MIGUEL A. OESTE

Le pregunto al terapeuta de la Doctora Jennifer Melfi (Lorraine Bracco), el Doctor Elliot Kupferberg (Peter Bogdanovich), qué me ocurre si llevo el mes estival sin conectar con ninguna serie producida por Netflix. Recurro a él porque si trata a alguien como Melfi, que a la vez trata a alguien como Tony Soprano (James Gandolfini), alguna autoridad debe tener en el tema. Además, antes de convertirse en Kupferberg, en su desdoblamiento, el bueno de Bogdanovich dirigió ese homenaje o ese plagio (según se mire) a la screwball comedy de los años treinta protagonizado por Ryan O’Neal y Barbra Streisand, que no son Cary Grant y Katherine Kepburn. Pero este no es el asunto.

El asunto es la confusión con las series salidas de Netflix durante el verano. Las continuas confusiones de las maletas idénticas en ‘¿Qué me pasa, doctor?’ no son nada con la inevitable sensación de estar viendo series poco originales revestidas de otra cosa. Incluso en títulos a los que uno se entrega de forma ciega como ‘The Defenders’ no terminan de convencerlo, más bien lo contrario. Cuando se ve ‘Atípico’ no se puede dejar de tener la sensación de asistir a puesta en escena derivada de ‘Por trece razones’. De hecho, cuando los protagonistas de ambas caminan por el instituto con los cascos, los usos son tan similares que cantan.

Eso sí, lo de McCarthy en ‘Por trece razones’ no es comparable a lo de ‘Atípico’. A pesar de los tonos diferentes hablan de personajes que no encajan y buscan lo mismo. Ninguna termina de encontrar la medida. Menos ‘Atípico’ y su tratamiento del autismo, mera excusa en muchas ocasiones. Y si el resto de personajes resultan más interesantes que el protagonista, el autista, ¿entonces? ‘Amigos de la Universidad’ es otra confusión que pretende parecer otra serie, donde las derivaciones cómicas son constantes.

Tampoco se puede decir demasiado de la aclamada ‘Ozark’, otra serie derivativa, otra falsa historia que pretende confundir porque ni es nueva ni plantea nada nuevo ni mucho menos llega a ser verosímil dentro de las reglas de la ficción. Se lo vuelvo a preguntar al doctor, ¿qué me pasa?, ¿es Netflix o soy yo? Porque últimamente veo una artificialidad forzada de series que se confunden en otras que todos podemos citar. Kupferberg me mira detrás de esas gafas que miran a Melfi y que reflejan a Tony de soslayo, pero no dice nada. Y le vuelvo a preguntar: ¿Qué me pasa, doctor?

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