LYNCH DE NUEVO

MIKEL LABASTIDA

Lo está volviendo a hacer. Está ocurriendo de nuevo. Está pasando. Me refiero a David Lynch, el que nos dejó locos a los espectadores televisivos en los años 90. Por aquel entonces lo tenía más fácil, eso es verdad. Habíamos visto propuestas bastante uniformes en la tele, existía menor afán de investigación y el riesgo apenas estaba permitido. Nada de esto puede, sin embargo, restar valor a lo que hizo el director americano con 'Twin Peaks', un título que, literalmente, nos hizo estallar los sesos. No podíamos creer lo que estábamos viendo. Y lo gozamos. Más allá del asesinato de Laura Palmer, el realizador y Mark Frost, que nunca lo nombramos lo suficiente, nos mostraron una sociedad corrompida y un universo salpicado por el bien y el mal y todas las extensiones que estos conceptos tan ambiguos tienen a su alrededor.

¿Y ahora qué? Pues eso, que está sucediendo de nuevo. ¿Han visto ya el capítulo 8 de la tercera temporada? Yo todavía estoy recuperándome. De hecho, creo que esta semana no se ha emitido un episodio nuevo para que el público habitual de la serie se recupere de lo que vio hace unos días. ¡Qué digo vio! Sintió, presenció, asistió... Lynch volvió a saltarse las reglas para construir un relato onírico y surrealista como creo que nunca hemos visto en televisión. Y mira que se han estrenado rarezas en los últimos años ('Carnivale', 'The Leftovers', 'Hannibal'), pero no son comparables a lo que se ofreció hace unos días. ¿Genialidad o tomadura de pelo?

La duda siempre sobrevuela el universo de Lynch y saldrán bandos que se inclinen por una respuesta o por otra. Vamos a espoilear, aviso. La ficción resucitada nos trasladó a 1945 y a Nuevo México, y allí nos topamos con una catarata de imágenes. Literal. Imposible no recordar a Malick y su 'árbol de la vida'. Entre ellas nos pareció ver a Laura Palmer y a Bob, el espíritu que se supone se apodera de cuerpos para obligarles a cometer actos horribles. Dicen que lo que nos quiso contar es el origen de esa fuerza del mal. Pero vete tú a saber, porque Lynch lo ha vuelto a hacer. Existen mil teorías y vídeos que recogen las referencias artísticas a autores como Hopper o Bacon. Está pasando, está volviendo a pasar...

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