Interferencias: los Emmy y otras realidades

Big Little Lies/SUR
Big Little Lies / SUR
SUR en Serie

MIGUEL ÁNGEL OESTEMálaga

Los premios, cualesquiera, pueden no significar nada, una simple estación que precede a otra. Sucede más a menudo de lo que quisiéramos. Pero los premios también pueden hacer visibles creaciones que interpelan el mundo que vivimos. De esa forma pulsan la realidad, sus síntomas, escarban en los lugares más débiles y muestran la sensibilidad de la época. Los últimos premios Emmy son un reflejo de esto al margen de que para unos u otros habrá ausencias. De un tiempo a esta parte las series de televisión han sabido dialogar con el presente, con las contradicciones sociales, políticas y económicas, con problemas como la violencia de género y otros asuntos incómodos que vemos cada día en los medios de comunicación. Una serie como ‘The Handmaids Tale’ refleja más cosas de nuestra realidad que otras propuestas en apariencia más naturalistas. Lo mismo puede decirse de ‘The Man In The High Castle’, aunque esta no estuvo en los Emmy. Que la sociedad ha retrocedido en los derechos conquistados parece una obviedad. De ahí que sea importante que teleseries como la basada en la novela homónima de Margaret Atwood, que además alcanza un considerable nivel artístico, tengan visibilidad con los Premios Emmy, ya que pone el acento en nuestro mundo. Como también lo hacen ‘Big Little Lies’ sobre el maltrato, la maternidad, los abusos de poder en las relaciones; o la mirada esquinada de Donald Glover en ‘Atlanta’, tratando el tema racial desde dentro, con aspereza y la sonrisa doblada.

Las series miran la realidad, la reinterpretan, hablan de temas complejos con modernidad y una mirada desprejuiciada, libre. Alguno pondrá en cuestión las servidumbres de la serialidad o la menos libertad de la puesta en escena. Sin embargo, resulta innegable el impacto que representan en el mundo de hoy. Están discutiendo la realidad. Si Trump cuestiona los derechos de igualdad de la mujer, las series (o determinadas series) tratan de contrarrestar esas posturas paleolíticas. Por lo demás, lo que también revela los Emmy es que las mujeres tienen más oportunidades en las series de televisión que en el cine. ¿En cuántas películas se tratan temas acuciantes sobre el universo femenino y en cuántas películas las mujeres son las protagonistas delante y detrás de las cámaras? Menos mal que en la creación serial las mujeres han encontrado un lugar desde el que desarrollarse. Tal vez las series estén abriendo un camino. A nadie se le escapa la diferencia en las series recientes entre el héroe masculino y el femenino. La heroína parece haber asumido el papel del héroe o antihéroe masculino, pero aportando más hondura y complejidad a los personajes. Algo entendible, porque su situación siempre ha sido más difícil. Si uno se acerca a ‘Big Little Lies’ o ‘The Handmaid’s Tale’, las ganadoras de los Emmy, entiende la transformación y la diferencia en un entorno más contradictorio y ambiguo. Ojalá que el camino de las mujeres se amplíe y bifurque y las series sigan interpelando lo real desde la sana ficción serial.

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