LA FURIA DE TELECINCO

MIKEL LABASTIDA

Telecinco es visceral y pasional. No solo los programas que componen su parrilla, donde el griterío y la exaltación son una constante, sino ella como cadena. En ocasiones con rabia, con ímpetú, con arrebatos. Como usted, como yo. Lo que pasa es que al ser ella una emisora de televisión resulta más extraño. Esa vehemencia la muestra, por ejemplo, con algunos de sus comunicados para la prensa. Los hay que parecen escritos sin haber contado ni tres, eso que nuestras madres nos dicen que debemos hacer antes de responder con furia. No vaya a ser que luego, en frío, nos arrepintamos de lo dicho.

Lo vimos cuando hace un par de años no llegó a un acuerdo con Mercedes Milá para seguir presentando 'Gran Hermano'. De la noche a la mañana enviaron una nota diciendo que «la negativa de cadena y productora a aumentar los costes del programa han supuesto la imposibilidad de firmar un nuevo contrato con Mercedes Milá». Dicho de otra forma, la presentadora pide pasta y no se la queremos dar. De «divergencias económicas» también se hablaba cuando Pablo Motos se fue a Antena 3. Y por si acaso alguien no lo había entendido Vasile aclaró en una entrevista que Motos solicitaba una cantidad casi indecente. Luego el de 'El hormiguero' salió a rectificar, a aclarar que se había largado por un proyecto, un modo de hacer las cosas, pero en Mediaset ya habían generado dudas. Morir matando.

Ahora han vuelto a hacerlo. Querían fichar a Arús y se les ha escapado, en la cara además, y eso duele. Por eso ayer, cual novio cornudo, cual esposa furiosa, cual pretendiente dolido, envió su comunicado. «Damos por finalizadas las negociaciones para incorporar a Alfonso Arús por las pretensiones de la familia», aseguraban. Con esa declaración a cualquiera se le viene a la mente una imagen de Arús y compañía tipo 'famiglia' italiana planificando cómo sacarle los cuartos a Vasile. Es imposible no pensar en que querían colocar en el canal hasta al primo tercero. Ríete tú de lo de Terelu. Luego nos enteramos de que había habido un ataque de celos. Que el presentador se decantaba por Atresmedia y se iba con su programa debajo del brazo a La Sexta. A Telecinco le hierve la sangre y lo disimula poco.

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