«No somos frikis»

El curso analiza el peso de los personajes femeninos.
El curso analiza el peso de los personajes femeninos. / SUR

Un curso analiza el impacto de 'Juego de tronos', comparable a la influencia de las grandes sagas cinematográficas. Los seguidores de la serie desmenuzan cada capítulo y hasta crean narrativas alternativas pero despejan clichés

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Cada capítulo es analizado con empeño de arqueólogo. Un gesto, una frase, hasta el objeto más simple, cualquier detalle en ‘Juego de tronos’ resulta carne de encendido debate entre su legión de seguidores. La serie de HBO acaba de estrenar su séptima temporada pulverizando otro récord de audiencia con más de diez millones de espectadores solo en Estados Unidos, una cifra que se multiplicará cuando se tengan en cuenta las reproducciones por Internet y los visionados en otros países. La emisión del primer capítulo generó 2,4 millones de mensajes en Twitter, todo un fenómeno que estos días está siendo analizado en uno de los cursos de verano de la Universidad de Málaga organizados en Benalmádena, donde una veintena de asistentes desgranan las claves de la adaptación televisiva de la colección de novelas ‘Canción de hielo y fuego’, de George R. R. Martin.

Un reparto coral trufado de personajes poliédricos y la combinación de géneros que hilvanan el guión, entre la fantasía épica, el drama familiar y el thriller político, propician que un alto porcentaje de los espectadores se sienta identificado con las tramas y sus protagonistas, como explica el crítico de cine y televisión Francis Arrabal, secretario del curso: «La historia está estratificada en diversas capas que permiten que, con independencia de la edad, la formación o los intereses, mucha gente encuentre algo que le satisfaga». Una producción impecable y la presencia de temas comunes como el amor, el dinero, la traición, el sexo o los conflictos personales terminan de configurar un universo que deslumbra a millones de personas en todo el mundo. El alumnado inscrito en el curso de Benalmádena, entre el que figuran una profesora jubilada de Geografía, un desarrollador de aplicaciones, un estudiante de Ingeniería e incluso un concejal, simboliza la heterogeneidad de los seguidores de la serie.

Las ponencias abordan la influencia cultural de ‘Juego de tronos’ desde una perspectiva multidisciplinar que contempla cuestiones de calidad, contexto, representación de personajes e impacto en sus seguidores. Porque la serie producida por David Benioff y Daniel Brett Weiss ha trasladado a la televisión un tipo de fenómeno fan que parecía exclusivo de sagas cinematográficas como ‘Star Trek’ o ‘El señor de los anillos’. «Los espectadores desmenuzan cada episodio, profundizan hasta el punto de desarrollar narrativas alternativas o romances imaginarios. Se implican mucho, a diferencia de los fans de otras series como ‘Westworld’ o ‘Twin Peaks’», analiza Javier Lozano, doctor en Comunicación y codirector del curso junto a Irene Raya. Ambos coordinaron, en colaboración con Francisco J. López, ‘Reyes, espadas, cuervos y dragones’, un libro en el que una veintena de autores analizaban el fenómeno fan de la serie tras su segunda temporada.

Algunos de los asistentes y ponentes del curso. / Alberto Gómez

La trabajada construcción de los personajes supone otra de las claves del éxito de la producción de HBO. El curso ha abordado, entre otras cuestiones, la distribución de roles por género, con perfiles que dinamitan el machismo imperante en la ficción televisiva. «En ‘Juego de tronos’ hay una amplia presencia de mujeres y niñas, en muchos casos con papeles relevantes. Son reinas y guerreras, personajes que toman decisiones y evolucionan hasta resultar determinantes en las tramas principales, pero a su vez hay desnudos recreativos y relaciones dominantes e incluso violentas», explica María Isabel Menéndez, profesora de la Universidad de Burgos. La ambientación de la serie, de corte fantástico y situada en la época medieval, contribuye a comprender esa ambivalencia e impide analizar el tratamiento de género desde una perspectiva actual, pero ponentes y alumnos coinciden en que los desnudos femeninos «sin argumento» han disminuido «bastante» desde las primeras temporadas, en buena parte por las reticencias y críticas de algunas de sus actrices protagonistas, como Emilia Clarke.

El curso, que finaliza hoy con una mesa redonda sobre el impacto de la serie, también ha servido para despejar clichés sobre el fenómeno fan. «No son unos raros, contrariamente al estereotipo establecido. Los fans de ‘Juegos de tronos’ suelen ser gente corriente, receptores muy activos que buscan un enriquecimiento intelectual y socioemocional en torno a la historia», explica Javier Lozano. Y los alumnos asienten: «No somos unos frikis». La eclosión de esta adaptación entronca con la edad de oro de las series, un momento de esplendor denominado Quality Television, con decenas de títulos reconocidos por su riesgo temático y su originalidad formal, a menudo comparados con las grandes producciones del cine clásico. «Hay series de mucha calidad, como ‘The wire’, ‘Los Soprano’ o ‘Breaking bad’, pero ninguna alcanza el nivel de ‘Juego de tronos’ y sus conflictos dramáticos, políticos e históricos», defiende Irene Raya, profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla.

Aunque millones de espectadores se mantienen fieles a su cita semanal, otros prefieren dejar pasar la temporada para regalarse un maratón de capítulos. «El consumo televisivo ha cambiado, porque ahora se demanda una oferta a la carta. Queremos elegir no solo qué ver, sino cuándo y cómo. Las series se han convertido en ochenta o cien horas de cine y eso ha revolucionado la ficción a nivel mundial», destaca Menéndez. El fenómeno fan ha llegado a la televisión para quedarse y ‘Juego de tronos’ mantiene su cetro de momento. La audiencia no parece dispuesta a arrebatarle el feliz reinado.

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