ESPAÑOLADAS

OSKAR BELATEGUI

Las televisiones privadas han fagocitado el cine, derivándolo a las series banales. La frase pertenece a Agustín Almodóvar, que lleva treinta años al frente de la productora El Deseo vendiendo por el mundo las películas de su hermano Pedro. Razón no le falta. Otros productores independientes vienen lamentando que el duopolio televisivo de este país decide en los últimos años qué cine se hace. Duopolio, sí, porque entre Atresmedia y Mediaset se llevan el 85% del mercado publicitario en la pequeña pantalla. Las películas más taquilleras del año siempre son de Tele 5 o de Antena 3. De momento, la más vista en el primer semestre de 2017, 'Es por tu bien', es una comedia familiar con José Coronado y Javier Cámara. Clichés y humor costumbrista para un espectador que sabe exactamente qué va a ver. Produce Tele 5.

La queja de Agustín Almodóvar viene a cuento porque el precio a pagar para que los españoles se hayan reconciliado con su cine son películas faltas de riesgo que, invariablemente, se mueven entre el 'thriller' y la comedia. A Pedro Almodóvar no le hace ninguna falta que le produzca Paolo Vasile: sus filmes se amortizan y obtienen beneficios gracias al mercado internacional. Hasta recauda más en Francia que en España. A Nacho Vigalondo tampoco ha debido importarle mucho que 'Colossal' haya sido ignorada por la taquilla española. El filme llega a nuestro país tras estrenarse en un sinfín de mercados, entre ellos Estados Unidos, donde rebasó los 3 millones de dólares.

Así que el precio a pagar por la independencia es prescindir del apoyo de las privadas, que por otra parte son las que mejor saben publicitar sus películas, convirtiendo cada estreno en un acontecimiento. La ley les obliga a destinar parte de sus ingresos a la producción de cine español, un eterno lamento que, al final, se ha convertido en un beneficio en sus cuentas y en un prestigio del que carecen sus programas. En un mundo ideal, TVE debería financiar ese cine de autor de presupuesto medio en trance de desaparición. Raúl Arévalo, triunfador de los últimos Goya, todavía lamenta el nulo apoyo publicitario que la cadena pública brindó a 'Tarde para la ira'. Y eso que era coproductora.

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