EL CREPÚSCULO DE LA CAMPOS

EL CREPÚSCULO DE LA CAMPOS
Crítica de Televisión

A sus 76 años, en vez de optar por una merecida jubilación, ha decidido hacer caja prestándose al disparate de un 'reality show'

ÓSCAR BELATEGUI

María Teresa Campos es licenciada en Filosofía y Letras y una periodista de raza que lleva delante de un micrófono desde los quince años. Cuando llegó a Madrid a comienzos de los 80 para ser directora de informativos de Radio Cadena Española ya había hecho de todo en la Málaga que la vio crecer, desde organizar conciertos de Serrat y Lluís Llach a hablar de feminismo en las ondas de la España franquista y leer el manifiesto contra el golpe de Estado del 23-F. De 'chica Hermida' a reina de las mañanas televisivas. La radio y la televisión no tienen secretos para la Campos, que ha entrevistado a todas las personalidades españolas de las últimas cuatro décadas. A sus 76 años, en vez de optar por una merecida jubilación, ha decidido hacer caja prestándose al disparate de un 'reality show' que sigue su vida y la de sus dos hijas como si fueran las Kardashian. Su imagen disfrazada de Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes' rezuma patetismo, porque la mejor representante de una generación de mujeres periodistas que abrieron camino se ha lanzado sin necesitarlo al marujeo y la lobotomización del espectador. Mercedes Milá, la jefa de pista del circo de 'Gran Hermano', también mereció en su día el título de 'musa de la Transición'.

'Las Campos' tuvieron como preludio de una nueva entrega de sus desvaríos por el mundo un programa que riza el rizo del aprovechamiento que Telecinco hace de sus espacios. Una veintena de periodistas especializados en televisión, esa sección que cada día colisiona más con la de Gente, fueron invitados a su mansión de Las Rozas para una rueda de prensa con las tres divas. Los entregados plumillas aplaudieron al entrar al casoplón y se prestaron gustosos a un 'selfie'. Los productores del 'reality' ya les habían advertido de que iban a pasar a formar parte del espectáculo. Una jugada redonda: Mediaset se asegura publicidad gratis y los emocionados plumillas evitan las críticas. «Cuando me preguntan por qué hago esto con todos los reconocimientos que tengo en mi carrera, solo puedo contestar que creo que precisamente por eso el público debería permitir que me divierta haciendo otra cosa», justificó la Campos.

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