EL CINE ESPAÑOL GUSTA

MIKEL LABASTIDA

Andaban el domingo por la noche muy seguros de ellos mismos Brad Pitt, Logan Lerman, y Shia LaBeouf, los 'corazones de acero', la brigada de soldados americanos que lucharon contra un ejército nazi al final de la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado concurrían Christian Bale, Aaron Paul y Ben Kingsley, 'dioses y reyes', en busca de la Tierra Prometida. Se las prometían felices. Hombretones todos ellos fuertes y sin rival se disponían a disputarse la audiencia desde Antena 3 y Telecinco. Sin embargo, esa noche la batalla la iban a ganar las mujeres. Los espectadores se decantaron por ellas. Primero por Arrimadas y Rovira, a las que 'Salvados' había citado en un bar (sí, otro bar de Évole, benditos bares) para debatir sobre la realidad de Cataluña. Ellas de la realidad sabían poco. Ni del dato del paro, ni del número de refugiados ni de no sé cuántas cuestiones más tenían idea. Lo suyo era otra película.

Aunque para película la de Almodóvar. TVE estrenaba 'Julieta', la última producción del cineasta manchego, que fue la que ganó la partida. Ni Brad Pitt ni el resto de estrellas americanas pudieron hacer nada contra la historia protagonizada por Emma Suárez. A la audiencia le gusta el cine español y de vez en cuando lo demuestra. Se siente identificada con algunas de sus historias, cercana a sus actores, por mucho que en ocasiones se intente conducir a lo contrario. También es verdad que la cadena pública había realizado una buena promoción de la cinta. Llevaba semanas anunciando su estreno, creando expectación, creyendo en su producto. Cuando TVE hace algo bien también hay que remarcarlo.

Ojalá la alianza entre la tele de todos y el cine patrio fuese mucho más fuerte y se ayudasen entre ellos. Unos para generar proyección y otros para congregar al público. Por cierto, que a la misma hora se proyectaba en La 2 'Arrugas', dentro de 'Versión Española', ese espacio cultural que sigue siendo imprescindible. Su dato fue más bajo, como era previsible, pero aún así la cita mereció la pena no sólo por el filme, sino por el debate posterior en torno al alzheimer. El cine español tiene mucho que contar.

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