Una cena tardía

YOLANDA VEIGA

Lamentaba Jorge, ganador de 'MasterChef', que siempre haya alguien que ponga los concursos bajo la sospecha del tongo. Llevamos tres meses viéndole cocinar y parece un justo vencedor. Lo que es una estafa es lo de TVE, por seguir en la misma línea. La cadena pública adelantó la final de su 'talent' de cocina del domingo (tocaba hoy) al miércoles. Por las fechas, probablemente, porque julio ya es un mes 'frío' en cuestión de audiencias. Eso se entiende, pero lo que no tiene explicación son las horas.

Otra vez hay que sacar los colores a TVE por su incomprensible política de horarios. Da risa acordarse ahora del invento del año pasado, cuando probaron a adelantar el 'prime time' a las diez. No les salió bien y entonces se han inclinado por la opción drástica, retrasarlo hasta las once. La alternativa para que nos entretengamos esperando es el absurdo programa de Cárdenas, que, pese a las críticas que cosecha, está atrincherado en la franja más golosa de la parrilla. Para los que han seguido el concurso, la final de 'MasterChef' era un aliciente en la pobre oferta catódica de estas fechas (la serie de Paz Vega sigue teniendo demasiada audiencia para lo que ofrece), pero muchos se marcharon a la cama sin saber quién era el ganador, con la digestión pesada tras una cena tan tardía, que pasaba la una y media de la madrugada y los concursantes no habían 'servido' aún los segundos.

Es una falta de respeto que el programa estrella de TVE acabe prácticamente a las dos de la mañana un día entre semana. De la misma manera que se vigila que las cadenas no abusen con la publicidad, debería vigilarse y castigarse que no se pasen con los horarios. Menos la cadena pública, la única que no tiene que pelear por un presupuesto que tiene garantizado. La final del miércoles de 'MasterChef' podrían haberla dividido en dos y, en lugar de un programa de más de tres horas, habrían llenado dos huecos de 'prime time' con emisiones de noventa minutos a horas relativamente normales. La otra opción era adelantar la emisión. ¿No la retrasan a veces? Pues que la hubieran adelantado esta, que la hubieran programado después del telediario. Los reproches a TVE son igual que predicar en el desierto. Pero no nos cansamos, porque merecemos otra televisión pública.

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